Desasosiego en el estado: el paro nacional

Autor: Sofía Rodas

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

Si hacemos una revisión comprensiva de las películas más taquilleras en el 2019, es fácil ver cómo en Colombia tenemos una gran afinidad por las historias de los héroes. Avengers Endgame: Infinity War, final de la saga de los superhéroes de Marvel, rompió las taquillas Colombianas con cifras históricas de casi dos millones de espectadores en el fin de semana de lanzamiento. Capitana Marvel y Spider-man: Homecoming de la misma casa Marvel hicieron algo similar. El Rey León, “remake” de la exitosa historia de Disney en la que un joven león llamado Simba, derrota al asesino de su padre. Así como otros éxitos de Disney que revivieron nuestros héroes de la Infancia: Toy Story 4 y Aladdin. Y aún con el gran éxito de la película El Guasón, largometraje en el cual se desafía el concepto de héroes y villanos, al crear una reflexión de cómo la negligencia a la salud mental por sociedades apáticas y desconsideradas da como resultado villanos. Todas nos demostraron la importancia en el cine Colombiano del esquema cinematográfico “héroe que lucha contra el villano”.

Foto de: Camilo Rozo (Vía Twitter)

¿Son estas puras coincidencias?, es probable. Pero a la vista es difícil dejarlas a un lado. El arte es la expresión humana que más nos permite estudiar las preocupaciones y valores de importancia para una sociedad en el momento. Por lo que ver estos títulos me hace reflexionar en nuestra historia, y en los sucesos del 2019 que demostraron cómo abordamos los problemáticas sociales que nos afligen.

La elaboración del Proceso de Paz liderado por el ex-presidente Juan Manuel Santos, fue el comienzo de una oscilación nueva en nuestra sinusoidal historia Colombiana. Momento al cual me gusta referirme como “El desasosiego”. Estado en el que la tergiversación de los objetivos democráticos, resultado de una subrepresentación de las necesidades poblacionales en los altos mandos estatales; y el afrontamiento entre los intereses comerciales e intereses sociales en la distribución de los recursos parecen siempre resultar en la movilización de criollos, civiles y estudiantes, a exigir respuestas a un Estado que no los entiende. Sea por carencia de empatía, o porque a la final demasiada empatía amenaza con los intereses de poder y de manutención de la sacralidad del estado. Así como una monarquía que protege a su castillo. De cualquier manera, existe actualmente un grave disconfort social que amenaza con el gobierno del actual Presidente Iván Duque Márquez, y de todas las Instituciones Estatales que representa.    

Foto de: Sebastián Rojas (Vía Twitter)

Creo entender lo fácil que es ganar desconfianza en el Estado. Es tan solo ver que hace pocos meses se descubrió que el Fiscal General de la Nación estaba involucrado con la constructora Brasileña Odebrecht. Si la figura máxima en el sistema judicial de una nación está invadida de corrupción, ¿qué se supone del sistema?. Y esto es realmente sin retroceder un poco más en el tiempo a los incontables casos de corrupción que se han descrito en Colombia. Otorgandonos una de las peores puntuaciones en América y en el mundo en cuanto a la problemática de corrupción según Transparency International.

Los estados a la final son cómo las familias. La gente juzga a los padres de los niños que cometen errores porque habla de la crianza que los niños poseen. Por ende, creo también entender lo indignante que es el notable desinterés por parte del estado en dar respuesta a las manifestaciones del Paro Nacional y a los cuestionamientos al Estado que en él se han desarrollado.

Foto de: América Económica

Considerando el tiempo que se tardó el presidente en comenzar conversaciones con los líderes del Paro. La falta de explicaciones a el suceso en San Vicente del Caguán, en el que siete niños reclutados por un presunto grupo disidente de las FARC-EP (tres de los cuales se habían anunciado a la defensoría del pueblo con anterioridad que habían sido reclutados forzosamente) fueron asesinados bajo órdenes del ex-Ministro de Defensa Guillermo Botero; que renunció al siguiente día de ser acusado en el Senado de la República. Y considerando la incapacidad de hacer respetar el derecho a la marcha pacífica durante el Paro Nacional; evidenciado en la permisibilidad que se le dio a las fuerzas públicas en agredir a manifestantes que marchaban pacíficamente. Como lo fue el caso de Dilan Cruz e innumerables casos documentados por protestantes en las redes sociales. Todos son actos que no se justifican a los argumentos “no todo el estado es malo” o “las instituciones deben ser respetadas”. A la final, las instituciones no son buenas ni malas. Pero al existir en ellas individuos que realicen actos ilícitos, violentos, o éticamente cuestionables; es del interés de preservar su integridad, el cuestionarlas y exigir justicia y reivindicación a los actos viles que se cometen en ellas. Por lo que es claro que en la bella familia del Estado, la corrupción y los delitos que se lleven a cabo durante el mandato de un presidente; exige la explicación del “responsable”. No se trata de una labor mezquina “izquierdoza” de derribar al Estado. Pero un diálogo que exige inicialmente no tildar de ineptitud a los cuestionamientos que intentan mejorar la democracia. Y esto verdaderamente exige que el Presidente Iván Duque sea más activo en dar el mérito correspondiente a los temas que son cuestionados.

Foto de: RCN Radio

La capacidad de discernir entre lo correcto y lo incorrecto parece estar perdida entre la guerra de bandos que existe en Colombia. Se es de izquierda o se es de derecha. Si se opina a favor de alguien, no se puede estar a favor del contrario. Y esto realmente empobrece la construcción a ideas nuevas y el diálogo solucionador. El intentar mantener la fuerza de los partidos tradicionales a toda costa y ante todo escándalo de corrupción es una idea tan antigua y desactualizada como lo fue en nuestra colonización. Nos hemos acostumbrado a la idea de que tiene que venir un caudillo a solucionar los problemas que no podemos solucionar en el colectivo. Una fuerza masculina y dominante a establecer orden y paz. A la idea de que existen personajes que por su poder político, económico y social, son los que tienen la razón absoluta. Y que considerar que existan espacios a las críticas, a los cuestionamientos hacia estos líderes y a las instituciones que representan, es meramente un acto de intolerancia y de agresión a los poderes.

En la vida real los héroes pueden ser los villanos, y viceversa. Y las problemáticas sociales que como colectivo nos compete solucionar, no pueden estar reducidas a el maravilloso mundo de Disney.

2 pensamientos

    1. Ana María,

      Gracias por tu retroalimentación. Efectivamente habían errores de ortografía, coherencia y cohesión en la publicación. Publicamos una versión no editada, a causa de un error humano. Procuramos también no modificar el contenido para que se publique lo que nuestros columnistas quieren expresar. Tendremos todos tus comentarios en cuenta de cara al futuro. Esperamos nos sigas leyendo. Saludos.

      AGENDAS LATINAS

      Me gusta

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