Caso Petro: opositora hipocresía

Autor: Vladimir Solano Gómez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

No soy de izquierda ni de derecha ¡Menos de algún tipo de centro! Sin embargo, considero que contarle a los colombianos que padece cáncer de esófago demuestra, frente a este tema, la valentía y transparencia de Gustavo Petro. Es tener la correa bien apretada, sobre todo, porque a nadie le interesa, más que a uno mismo, sus padecimientos, su pasión.

Nunca he estado enfermo a tal magnitud; pero cuando en la vida se atraviesan momentos críticos, lo que menos importaría, y además sería innecesario médicamente hablando, es que los demás se acerquen a expresar lamentos y a demostrar lástima. Me disculparán, pero es la verdad.

Lo de Petro es un acto de valentía porque, reflexionémoslo por un momento, los más de 10 millones que votaron por Duque en las pasadas elecciones presidenciales son sus más acérrimos (y de pronto manipulados) opositores. Son quienes lo tildan de castrochavista, peón de Maduro, guerrillero, comunista, mamerto y hasta de cometer una serie de ilicitudes no comprobados hasta ahora.

Comunicar su grave enfermedad a ese más del 20% de los nacionales es dar carroña a unos chulos que, en plena Semana Santa y en cuarentena obligada, tendrán mucho tiempo para imaginar que se trata de una especie de castigo divino y una suerte que le corresponde, seguramente, a los demonios de izquierda. Tal escenario, un tanto novelesco, es probable en un país donde el propio presidente le pidió a un reconocido narrador de fútbol, William Vinasco, que cantara un gol marcado por Colombia contra el coronavirus.

Insisto en que lo de Petro es valentía porque, al meditar en cómo le contaría al país, es probable que haya visualizado lo horrendo de leer los mensajes de Uribe, Duque, los otros miembros del Centro Democrático y de la extrema derecha. Quienes, por supuesto, aprovecharían la oportunidad para manifestarle apoyo y consuelo, cuando, en realidad, políticamente siempre lo han detestado.

Imaginar la escena de pesados contradictores escribiendo sobre mí, no sé si para ustedes sería fácil; para mí no. Preferiría que quienes me odian guarden silencio y eviten ser hipócritas, por lo menos en la Semana Mayor.

Tomado de: elespectador.com

Pero cuando vemos por los medios información sobre los mencionados personajes políticos, relacionados incluso en investigaciones por corrupción, es esperable que se valgan de la ocasión para mostrar su muy dudable versión de piedad.

Aunque manifestar ánimo y apoyo a su opositor sea una obligación diplomática, moralmente considero que es tamaña bajeza. ¡Son falsos, todos!

Ahora bien, si Petro está utilizando su enfermedad para generar pesar entre los colombianos, posibilidad que tampoco se puede descartar tratándose de un político, ahí sí que estamos religiosamente condenados. Y más yo, por retratar todas estas barbaridades. ¡Dios me perdone! ¡Y los perdone!

Por último, mucho ánimo para los parientes y seguidores de Petro. Recuerden lo que dice el refrán: “los grandes sufrimientos, no tienen lágrimas ni lamentos”.

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