Una revolución de consumo

Autor: Juliana García B

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

Desde que tomé seriamente mi compromiso con la tierra y con mi profesión como diseñadora de modas, muchas personas a mi alrededor me han hecho algunas preguntas con respecto a mi punto de vista y espero en los siguientes párrafos poder contestarlas.

¿Pero si paramos de comprar, el comercio se acabará?

Primero quiero aclarar que mi propósito no es que la gente deje de comprar, mi objetivo es que, como consumidores, reflexionemos antes de hacer una compra, pensar si sinceramente vale la pena invertir en dicho producto y si es necesario. Son muy pocas las veces que hacemos compras inteligentes, a veces sólo entramos a un almacén porque dice descuentos o porque estamos dentro y nos antojamos de algo que vimos.

Pero no quiero sólo concentrarme en cómo compramos sino a quienes les compramos y aquí es donde mi respuesta va unida con la respuesta a la segunda pregunta.

¿Si producimos todo en la zona geográfica donde vivimos no sería más costoso?


En la actualidad si es más costosa la producción local. Debido a la mundialización adquirir los productos y las herramientas necesarias para desarrollar una empresa local de pequeña o mediana escala es un riesgo, pero a estas alturas es un riesgo que todos debemos correr. El objetivo no es dejar de comprar, es revolucionar el mercado con nuestro comportamiento como consumidores.

Hecho por: Juliana García B

Las empresas se vieron obligadas a producir en zonas menos costosas debido a la alta demanda y esto desató una búsqueda de mano de obra barata en cantidades alarmantes y tiempo record; a tal punto que muchos países y regiones olvidaron para qué son buenos y de qué solían vivir.

Un ejemplo de esto es la industria textil colombiana, hace unos años esta se consideraba un sector pilar de la economía mientras que en la actualidad solo el 25% o 30% optan por telas colombianas, contando con que el sector lucha contra un 35% de importaciones de contrabando. Sumemos a lo anterior que muchas empresas nacionales que producían en el país ahora tienen sus maquilas en países como China.

Un ejemplo de esto es GEF, una marca de ropa interior y prendas de vestir básicas de origen colombiano, en resumidas cuentas nuestros actos acabaron con lo que era un sector reconocido a nivel internacional por la calidad y la creatividad.

Producir local y consumir con mesura no van a acabar con el empleo ni con nuestro bolsillo, debemos generar más empleos apoyando a pequeños empresarios que puedan desarrollar sus productos ofreciendo siempre calidad y precios razonables, consumir de manera inteligente. Las dos palabras claves de nuestro cambio son calidad y local, estas deben ser las prioridades para generar un cambio en nuestro territorio y en nuestra economía.

Un pensamiento

  1. Suena muy bonito el planteamiento Juliana pero lo que te da la economía liberal es permanente competencia y conocimiento de lo qué pasa en el globo terráqueo, cuando protegemos todo lo local se atrofia en el largo plazo la economía y se vuelve cara y no compite…ya lo vivimos y hay que aprender del pasado…de todas maneras buen intento y que viva COLOMBIA!!!

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