Una depresión posible

Autor: Aldumar Forero Orjuela

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

“El escribir es un arte” dirán algunas personas, otras dirán que es un talento, seguramente muchas otras expondrán que es una técnica que hay que ir mejorándola y más debido a que habemos quienes tomamos una pluma para imprimir en unas hojas nuestro análisis. Yo estoy de acuerdo con las anteriores opiniones y evaluaciones, pero añadiría otra que es muy fundamental y que es la razón de ser de un “escritor” de opinión: el escribir –  así como la adquisición de un poder – conlleva una gran responsabilidad. No es una metáfora solamente, sino que es así; no podemos escribir haciendo honor a la mentira o creando caos.

Por eso creo , con base a lo que está pasando por el COVID-19 en el mundo y sus consecuencias inminentes, que los efectos negativos no solo será para el sistema de salud únicamente, el aparato económico del mundo está en riesgo así esta pandemia termine en un corto plazo. Me refiero a que la humanidad puede experimentar algo más que una recesión fuerte de la economía, una depresión igual e incluso peor que la registrada en los años 30 del siglo pasado. Es una mala noticia, sin duda, por eso estas deben darse primero para que tengan el menor “dolor” posible. Quiero pensar que estoy equivocado en lo que digo, pero debemos estar preparados. Un fenómeno como estos haría sufrir a mucha gente y hay que evitarlo.

¿Por qué digo que el mundo podría experimentar una depresión gigantesca? La respuesta está, primero, en cómo el virus chino seguirá entre nosotros y segundo, en las decisiones que tomen los gobiernos para combatirlos. El virus por sí solo no desaparecerá de entre en medio de nosotros, un enemigo invisible e implacable es más difícil enfrentarlo y darle de baja que uno que tenemos al frente y en las mismas condiciones. Por su parte, los gobiernos de la tierra tienen que tomar decisiones para enfrentar al virus. Entonces el comportamiento del virus junto con las decisiones hasta ahora tomadas por los gobernantes son los que causarán la posible, pero no deseable, depresión.

Cuando hablamos de depresiones económicas (a parte de los fenómenos económicos que la causan) existen las consecuencias; por eso hablaré primero de ellas en el sentido de los países desarrollados y subdesarrollados. Que quiero decir con esto. Nada más que son los países “potencias” del mundo los que sufrirán en mayor medida los coletazos de la depresión; los países subdesarrollados también, pero en menor medida ya que son los que podrían controlar su economía. Recordemos a países como Colombia ante el crack de los 30 en EEUU; por supuesto quedó afectada pero no devastada, como resultaron los norteamericanos y los países europeos después de la Segunda Guerra Mundial. No quiero ser “ave de mal agüero” expresando una posible crisis mundial de la economía.


Tomado de: Alto Nivel

Ahora bien, ¿por qué una depresión es posible ahora? Los efectos del coronavirus en la producción y en el mercado financiero, por un lado, los estamos percibiendo durante la pandemia y segundo, que después de ésta, persistirá y aún peor. Producto de las <<cuarentenas>> nadie está abriendo sus negocios, ni las industrias producen, lo que resulta en una disminución en el consumo, esto es, las personas – el pueblo – van a tener menos poder adquisitivo y como un círculo vicioso las empresas no podrán producir nuevos productos porque nadie se los compra, pues no hay con qué hacerlo. Una depresión está a la vista, en las últimas semanas los Estados Unidos ha perdido cerca de veinte millones de empleos y Colombia podría llegar a una tasa como la crisis de 1999. Luego surge un problema muy grave en términos sociales y económicos: el desempleo disparado en cifras históricas. Ante esto las autoridades económicas de los países deben disponer todo su conocimiento para proteger al consumidor y al productor, en este caso las empresas.

Los golpes serán muchos y muy fuertes, el desempleo como el factor negativo principal, luego la caída de la renta real y, en consecuencia, de la producción – el PIB -. El mundo está por experimentar un rendimiento económico negativo por causa de los efectos de largo plazo del coronavirus. Otras consecuencias económicas negativas que producirá una depresión están en una disminución de la inversión; en una disminución del precio del trabajo – porque al no producir no habrán utilidades en las empresas que permitan pagar los salarios de los trabajadores -; las personas que viven del salario mínimo y un poco más verán lamentablemente en sus carteras poco dinero lo cual reducirá la compra de bienes y servicios y, por ende, una caída impresionante en el consumo ¡Qué tragedia!

En Colombia confío en la gestión del presidente Duque que en estos momentos está tomando decisiones muy importantes para preservar la salud física y económica de todos.

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