El bazar de los idiotas

Autor: Mauricio Rusinque

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Facebook: Mauricio Rusinque

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

El escritor Gustavo Álvarez Gardeazabal, en los años setenta, escribió una novela llamada El bazar de los Idiotas donde la ignorancia de un pueblo le da poderes sobrenaturales a dos hermanos que tienen retraso mental y son llamados idiotas, desatando amores y desamores con los personajes que se cruzan en su camino.  Cuarenta años después, la situación en la que está Colombia frente a un virus que quisiera acabar con la humanidad parece sacada de este libro. Las decisiones tomadas por un mandatario que tiene un grado de credibilidad igual a cero ante su pueblo son nefastas.

Como los hermanos de la obra, el líder de este país se pelea con los diferentes alcaldes y gobernadores, quienes proponen estar en casa para salvar a muchos; por su parte, el mandatario mayor discute en todas sus alocuciones una salida en la cual la economía debe ser salvada a cualquier costo.

Cada día, el bazar se reúne para dar cifras sin tener las máquinas ni la capacidad para realizar pruebas que nos den resultados fidedignos de lo que está sucediendo en el territorio nacional.  Como en la novela, hay alguien que protege a estos seres para que no se sientan atacados por nadie y en este caso es igual. La banca y los amigos que manejan la economía de este platanal, le exigen al dueño del bazar que mantenga al pueblo saliendo a conseguir lo del diario, gastando lo poco que tienen para llenar sus arcas, aprovechando la incertidumbre de los más pobres. La consigna de estos célebres guías en situación de pandemia es que las personas pueden salir a la calle “si son inteligentes” (porque, según sus estudios, el virus no ataca a ciertas horas).

Gustavo Álvarez Gardeazabal, autor de El bazar de los idiotas.
Tomado de: Elcolombiano.com

Ahora, la decisión más acertada, según ellos, es la de salir por género a la calle; dejándonos el libre albedrío para decidir si nuestra vida tiene algún valor o no. Según esto, la conclusión de nuestros líderes es que la pandemia no avanza si hay hombres o sólo mujeres en la calle. 

Sentado en el aislamiento preventivo, con mil horas para desarrollar una idea, alcanza uno a pensar que debe ser muy grande lo que esconden estas personas como para decirle al pueblo “todo está bien, pueden salir por el último número de cédula”; ¡claro, como si el virus atacara por números!

China, el sitio de donde salió el virus, estuvo en cuarentena por 12 semanas. Ellos fueron disciplinados y aun así murieron millones de personas. No me imagino cuántos morirán a manos de mandatarios a los que sólo les importa llenar de dinero a sus amigos de bancada.

El bazar de los idiotas seguirá dando de qué hablar. Una de las decisiones del singular grupo que decide por nosotros fue sacar 17 billones de ayudas de los bancos para que le presten al pueblo y así mantener su liquidez mientras el pueblo se muere de hambre tratando de salvarse quedándose en casa; porque si el pueblo no trabaja, no gana y si no gana, no puede pagar y si no paga la economía se estanca. Pero estos idiotas la tienen clara, el pueblo se salva y cuando sea salvado estará más endeudado que nunca y el país seguirá siendo repartido entre los amigos de los amigos del dueño de esta finca. Los de arriba estarán mucho más arriba y los de abajo estarán sin casa, sin ahorros y sin vida. El bazar seguirá ofreciendo premios al que más salga para que el pobre, el que anda a pie, sea el contagiado y los grandes terratenientes sigan guardados en sus casas esperando que acabe esto para salir a comprar tierras a peso o a reclamar zonas sin dueños que fueron quedando en el camino. 

Tomada de: Libero.pe

La curva de contagio seguirá bajando en Colombia, como ha bajado la estadística de los pobres en un país donde, según un estamento gubernamental, el que gana $420.000 es de clase media. La curva de contagio seguirá bajando como han bajado en estos momentos de aislamiento preventivo los robos en las calles.

El bazar de los idiotas tendrá un capítulo nuevo cada día, divirtiendo a muchos y poniendo a sufrir a otros. Repetiremos la historia, el pueblo seguirá dándoles poderes sobrenaturales a estos idiotas que no saben sino pensar en el poder y el dinero.  El aislamiento inteligente se establecerá bajo parámetros desiguales que enmarcarán estas palabras del bazar de los idiotas: “mientras nosotros tengamos médico particular en nuestras casas, todos estaremos bien”.

2 pensamientos

  1. Mauricio hace usted una excelente comparación con el libro de Gardeazabal que habla de una Tulua imaginaria que refleja la realidad de este país bananero corrupto y desigual. Su texto describe a partir del símil de la obra de Gardeazabal la realidad actual de este país de idiotas útiles, lo felicito.

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  2. no había tenido la oportunidad de felicitarlo por su columna, que excelente analogía, la relación con la obra que cita es tan real, aquí se evidencia que la realidad supera la ficción. Que buen retrato de nuestra sociedad local, de la colombiana. Increíble tener que estar en manos de la ineptitud y en medio de interéses ajenos a nostros. Me recuerda un libro de Geman Castro Caicedo “Nuestra guerra ajena” somos esos soldados debatiendonos en el campo de batalla, peleando la guerra por los interéses de otros.

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