Reducción del congreso colombiano: una necesidad atrasada

Autor: Aldumar Forero Orjuela

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

El Congreso de Colombia, además, de ser el recinto donde se crean las leyes que rigen en materia económica, política, judicial y hasta ambiental la nación; también, ha sido un espacio donde se permite de manera solapada e ilegal los manejos del dinero público para favorecer los intereses particulares de los numerosos parlamentarios. 

Por supuesto hay legisladores patriotas a carta cabal, pero a estos no los muestran (o los muestran muy poco) a la opinión pública, siempre quienes salen a parlotear son aquellos que tratando de maquillar sus actuaciones dicen que están “trabajando” por el país. No hay más cinismo que el congreso de Colombia. 

Quiero ser enfático sobre esto para que no se malinterprete mi posición. No hablo por TODOS los congresistas, me refiero a varios que han encontrado en el “recinto de la democracia” una oportunidad para hacer cualquier tipo de fechoría habida o por haber. Desde luego hay congresistas que realizan su trabajo juiciosamente y con todo el rigor por servirle de la mejor manera al pueblo de Colombia. Pero en este texto me referiré solo a quienes lo utilizan como plataforma corrupta. 

El congreso de Colombia, en los últimos cuatro años por iniciativa del gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos, logró que criminales de lesa humanidad como los integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –secuestradores, asesinos en serie, violadores de menores, extorsionadores, masacradores, etc– ocuparan diez escaños, cinco en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes. Esto es un exabrupto apoteósico. Al Congreso se supone que van las personas que son elegidas democráticamente en las urnas; estos sujetos no recibieron ni un solo voto y no representan a sectores de la sociedad. Me pregunto, ¿a quiénes representan en Colombia las Farc? no al pueblo colombiano, de eso hay certeza.  Si el congreso ya venía con una “hoja de vida” desacreditada y deslegitimada por los numerosos casos de corrupción que se hacían, quedó aún peor al ingresar criminales al mismo. El discurso de la paz, en el que todos estaríamos mejor que antes solo fue una patraña de Santos, para posicionar a delincuentes en el poder, no me queda la menor duda que “JuanPa” quería ayudar a las Farc en su proyecto de controlar el país. 


Ahora bien, el representante a la Cámara por Santander, Óscar Villamizar del Centro Democrático presentó una iniciativa al congreso para reducir el número tanto de senadores como de representantes. Esta propuesta también la había presentado la senadora por el Centro Democrático Paola Holguín, pero no prosperó por falta de apoyo. ¡Cómo estarán de amañados los corruptos del congreso que hacen hasta lo imposible por acabarla!, pero les llegará el momento que no solo estén fuera del legislativo sino dentro de una mazmorra.

La iniciativa del representante Villamizar busca una reducción en total del 56,1% del Congreso, lo que se traduce en que de los 280 parlamentarios solo quedarían 157: el Senado pasaría de 108 senadores a 51, es decir, tendría una reducción del 47,2%; y en la Cámara de Representantes de los 172 quedarían 106, una reducción del 61,3%. La distribución de las nuevas curules según el proyecto que se va a presentar consistiría en:

Senado

De las 51 curules 47 serían asignadas en circunscripciones nacionales; dos curules para las Farc –lastimosamente –; una curul para la comunidad indígena y una curul para quien pierda la presidencia. 

Cámara de Representantes:

De los 106 escaños, 66 serían asignados en circunscripciones departamentales y el Distrito Capital; siete circunscripciones especiales que corresponderán a una curul para quien pierda la vicepresidencia; una curul para la comunidad afro; una curul para el exterior; una curul para la comunidad indígena y tres curules para las FARC – de nuevo, lamentablemente –. 

Tomado de: Colombiareports.com

Luego el ahorro que tendrá el Estado será de 317 millones de pesos (en números redondos) que serán y deben ser invertidos para la reactivación económica después de que pase la contingencia de salud “del virus chino”. Según el Fondo Monetario Internacional para finales del 2020 Colombia crecerá al -2,4%, entonces necesitamos recursos internos para poder solventar una posible crisis. Es por esto por lo que el representante del Centro Democrático se le debe dar el crédito por pensar en el país. Y es que es absurdo “mantener” a un número exorbitante de parlamentarios que en la realidad no hacen más que “ordeñar la vaca lechera”. 

Esta propuesta, si es aprobada por mayoría en el Congreso Nacional, se aplicará en las próximas elecciones legislativas, es decir, en marzo del 2022. La mayoría del pueblo de Colombia tendrá sus ojos puestos en el Congreso, y buscarán que no se hagan de los de la “vista gorda” con esto. Es importante ayudar al pueblo para que se recupere económica y moralmente de estos momentos oscuros que estamos viviendo. 

El escenario político cambiará escabrosamente si se llega a aprobar esta iniciativa. Surgirán opiniones a favor y en contra, suscitará debates de la conveniencia o no de la iniciativa y posiblemente de movimientos de campaña para las elecciones. Es probable que los políticos en campaña tendrán que reformular sus estrategias para ganar en un universo de posibilidades mucho menor. En lo personal, encuentro cuatro puntos de análisis sobre este proyecto, relacionados con las consecuencias de la iniciativa en el Estado y la posible opinión de la izquierda destructiva del país. 

Recordemos que la reducción del Congreso traerá un ahorro para el Estado de alrededor de 317 millones de pesos, dinero que Colombia necesita para solventar esta crisis que nos agobia. La plata se deberá invertir para incentivar la inversión en el país y para que la economía en vez de decaer siga un trayecto al alza. El país no puede permitir que los índices de desempleo y el costo de vida se incrementen, es menester proteger conjuntamente a la ciudadanía en la salud y en la economía. 

Tomado de: Sbs.com.au

Por otro lado el panorama político se volverá más competitivo –cosa que me encanta, ya que en la competencia solo llegaran los mejores y los comprometidos–, pues a la hora de que varias personas tengan la intención de sortear una elección, en este caso para Senado y Cámara los cargos serán pocos, luego la política o la manera de hacer política en el terreno se fundamentará más en el discurso, en las buenas propuestas y en una visión de futuro responsable y clara. 

Por otro lado, la reducción del Congreso le causará a la izquierda polarizante y enemiga del pueblo colombiano –me refiero a los políticos de izquierda– un fuerte escozor. Su política es que la administración de las instituciones debe ser llevada a cabo en su totalidad por el Estado, luego en las discusiones en el parlamento sobre este respecto sacarán como conejo de sombrero cualquier artimaña para que la iniciativa no tenga un final positivo.

No se haría raro que estuvieran (con un discurso hipócrita en defensa de la paz) haciéndoles un favor a sus amigos ideológicos de Farc. La izquierda en vez de ser una posición política deliberativa, propositiva, que no polariza y que en vez de ello hace consensos en favor del pueblo colombiano; lo que hace es destruir, aniquilar, difamar a quienes traten de contrariarlos en sus opiniones. Les quedará difícil tratar de encochinar una propuesta que les sirve a los colombianos.

Si lo analizamos, el hecho de tener menos integrantes en el Congreso traerá consigo para la salud del Estado, menos corrupción, menor burocracia, un mayor compromiso en los debates; una mayor deliberación de ideas y por supuesto se sacarán mejores leyes y proyectos en beneficio de todo el pueblo colombiano. Así de una vez por todas podemos encaminar un congreso deliberativo, propositivo y con ganas de trabajar por el país sacando a un “puñado” de corruptos que solo buscan su beneficio personal en contravía de lo que significa la labor pública.

Tomado de: Elpais.com.co

Por último, la reducción del congreso ha sido una necesidad anhelada, hoy atrasada por aquellos que con artimañas buscan obtener el poder y después atornillarse a él. Esto le ha causado a Colombia, además, de muchos muertos por la lucha política, una debacle en la salud, en la educación, en el deporte, en la economía en todos los aspectos institucionales del país. Por ejemplo, en Colombia se ha criticado hasta el cansancio la Ley 100 de 1993, que hace referencia al sistema de salud, pero quienes la critican no han realizado un solo proyecto para cambiarla, se supone que la critican porque está mal hecha, y no presentan ninguna reforma, ¡es el colmo de esa izquierda! 

Y quien hace esas afirmaciones es Jorge Robledo, izquierdista que denigra la Ley 100, aparte de otras cosas, y que lleva casi veinte años en el Senado. A este tipo de personajes son a los que no deberían volver a elegir y mandarlo a buen retiro a su casa. Perjudica el futuro de Colombia. Así que, bienvenida la propuesta y/o iniciativa del representante Villamizar del Centro Democrático para reactivar la economía, acabar con la corrupción parlamentaria y beneficiar al pueblo de Colombia. 

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