Salud vs economía: Un reflejo de problemas estructurales

Autor: Claudia Yazmin Gutiérrez Gutierréz

Twitter: @cllaudiayazmin
Instagram: @nimzay_18

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

La pandemia del COVID-19 ha puesto en graves problemas a los gobiernos del mundo, dada la complejidad y alta probabilidad de contagio. Se ha intentado disminuir el contacto social al máximo; sin embargo, el impacto económico del virus que conlleva estas medidas, se pronostica, de acuerdo con entidades como el Fondo Monetario Internacional, con un impacto mayor que el de la Gran Depresión, la mayor crisis económica mundial, hasta ahora. Esto se considera así porque es un choque del lado de la oferta al impedir la producción de la gran parte de los sectores económicos y, del lado de la demanda porque los ingresos de los trabajadores disminuirán o perderán su trabajo por lo cual el consumo se verá severamente afectado. Estos choques se ven agravados en un país como Colombia, a causa de su alto índice de empleo informal y el hecho de que las empresas pequeñas y medianas son las que más generan empleo en el país y tienen poco margen de acción ante esta situación.

La incertidumbre de qué medidas se tomarán y qué consecuencias tendrán sobre todos es latente. Por un lado, están los que sin pensar en las condiciones de salud dicen que es momento de terminar el aislamiento y seguir con las actividades para reactivar la economía y evitar que se vengan problemas mucho peores. Contrario a ello hay quienes piensan que esta medida es equivocada y que claramente sin salud no hay trabajo. 

Entre las posibilidades más cercanas a un consenso está la de reactivar la economía progresivamente, o tal como lo plantea la ANIF, quien propone cuatro fases. La primera se refiere al aislamiento para los más vulnerables, la segunda al retorno paulatinamente a las actividades económicas de la población no vulnerable para “reiniciar” la economía, la tercera desarrollada a la par de las primeras: pruebas masivas de diagnóstico y seguimiento de casos. Por último, contar con una capacidad instalada suficiente para atender a las personas positivas que tengan complicaciones de salud.

Tomada de: Andina.pe

Es vital que el gobierno haga frente a los problemas coyunturales y que actúe con rapidez y eficiencia en un momento como este, a su vez, es importante reflexionar sobre todos los problemas estructurales que han salido a flote derivados de este evento tan imprevisible para el mundo entero. Para hacer un breve recuento de ellos tomaré en cuenta las condiciones que detalló la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que los gobiernos puedan levantar la cuarentena:

  • Las primeras condiciones que plantea son el control de la transmisión del virus y garantizar la disponibilidad de salud pública y cuidados. Frente a esto en Colombia es bien sabido que la cantidad de pruebas realizados no son suficientes para mostrar cuál es realmente la situación del virus. Las demoras y los retrasos en este caso son fundamentales, así mismo se evidencia la imposibilidad de rastrear cada contacto.  Las medidas que se han tomado para minimización del riesgo en centros médicos son deplorables y se evidencian en la falta de pago de salarios y la falta de elementos de protección personal (EPP).

Respecto a esto último, la Federación Médica Colombiana sugiere que el gobierno intervenga los recursos destinados a los EPP, para eliminar la intermediación de las ARL y así evitar la especulación propiciada por la escasez de estos productos. Esta sugerencia es fundamental, porque recordemos que en Colombia la experiencia del modelo neoliberal de salud, en el que el mercado regula el sector prioriza el beneficio económico sobre el social. Lo cual ha derivado en inequidad, ineficiencia, corrupción y desequilibrio financiero del sistema de salud.

Tomado de: Elespectador.com
  • Por otro lado, las medidas de prevención para trabajos e instituciones de educación reflejan que el sector tecnológico no estaba preparado y mucho menos el sector de las telecomunicaciones. Esto especialmente porque no existen las condiciones en muchos casos para seguir clases virtuales cuando no se tiene acceso a las herramientas y no se brindan soluciones claras. 
  • El último aspecto fundamental considerado por la OMS es la responsabilidad social, la cual, en el caso colombiano, no solo se ve vulnerada por aquellos que no están comprometidos y no comprenden las dimensiones catastróficas que pueden derivar de decisiones como no cuidarse generando riesgo en su entorno, sino por el hecho que la proporción de ocupados informales para las principales ciudades fue de 46,7% para el trimestre Diciembre 2019 – Febrero 2020 de acuerdo al DANE. Esto implica que existen personas que si no trabajan no comen, por lo cual las medidas que se toman no son del todo efectivas porque hay quienes tienen que salir a trabajar sí o sí, evitando que puedan tomar las prevenciones necesarias en el contacto social. 

En Colombia no se cumple ninguna condición de las consideradas por la OMS para levantar la cuarentena, lo que nos deja en un escenario incierto, pues lo más probable es que en las próximas semanas se dé apertura a la economía. Seguir confinados sí o no es una discusión de todos, pero un problema para los sectores vulnerables quienes son los más afectados ante cualquier decisión, por tal razón es indispensable la intervención del gobierno con programas como Ingreso Solidario. Ahora bien, en la actualidad son evidentes los problemas estructurales en el manejo de la información dentro del mismo gobierno en temas oficiales. La no uniformidad de las bases de datos y la no filtración son los errores por omisión que son noticia al considerarlo algo conveniente para desviar fondos con personas que no existen.

Tomado de: El Tiempo

A pesar de todo, esto es una oportunidad para plantear una reforma a los objetivos y prioridades de la economía nacional en pro de perfeccionar la estructura social por medio de mejores condiciones de distribución del ingreso, para que no siga siendo un obstáculo para la garantía de los derechos fundamentales de la población colombiana.

Es momento de una reflexión nacional en la que desde las esferas y desde la ciudadanía se actúe en solidaridad y concordancia en la búsqueda de soluciones a los problemas generados por esta pandemia, sin olvidar que estos se derivan de problemas históricos persistentes como la corrupción, la desigualdad y la pobreza.

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