El hombre reemplaza al meteorito

Autor: Jaime Elías Fernández

Instagram: @jaimeeliasfernandez
Facebook: Jaime Elías

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

La extinción es el destino natural de las especies, querer salvarlas es antinatural aunque necesario. Si nunca ha visto un koala tal vez ya no lo haga, porque su desaparición es inminente. 

Las evidencias traídas a nosotros por los científicos  muestran que son muchísimas las especies que dejaron de existir hace millones de años, cuando el ser humano no había arrojado la primera piedra. 

Tomado de: Cbsnews.com

El presidente de la Real Academia Española de Física, José Adolfo de Azcárraga, sostiene que la Tierra ha pasado por cinco eventos de extinción masiva, siendo estos los  porcentajes de especies desaparecidas: 

  • Subida y bajada de los niveles del océano por glaciación (85%) 
  • Pluma mantélica o puntos calientes  (82%)
  • Fragmentación del supercontinente Pangea y por ende catástrofes volcánicas (76%)
  • Impacto de meteorito hace más de 100 millones de años (96%)
  • El último y más famoso ejemplo es el fin de la era de los grandes reptiles, más de 500 géneros  de dinosaurios desaparecieron. La teoría apunta a que otro asteroide cayó en la península de Yucatán (México) hace aproximadamente 66 millones de años y por supuesto fue un impacto lo suficientemente fuerte como para acabar con tantos animales.  Le siguen más ejemplos aunque menos conocidos.
Tomado de: express.co.uk

Son  las aves de hoy las que, según evidencia científica, guardan estrecha relación con estos dominantes del Jurásico, lo que hace pensar en que mientras unos se marchitan los demás florecen, y se confirma cuando las investigaciones muestran el florecimiento de los mamíferos posterior al meteorito de México, estos pequeños que antes se escondían y vivían en madrigueras tomaron el poder, se hicieron en la parte superior de la cadena alimenticia pues ya no había a quién temerle ni con quien competir. Los diminutos se hicieron grandes, se dividieron en carnívoros, omnívoros y herbívoros. De nuevo el sistema tomó forma, nuevos predadores – nuevas presas. 

Se pueden contar cientos o miles de especies que han desaparecido sin la intervención de un evento de tales magnitudes. Las mismas reaparecen después de mucho tiempo, se les llama especies Lázaro, porque es como si volvieran de entre los muertos, en este grupo se cuentan sobre todo mamíferos, pero también hay aves, reptiles e insectos. 

Cuando un animal deja de comer o de cazar, es porque ha sido suficiente, a diferencia nuestra, que preferimos congelar y poner conservantes, con la intención de abarcar más de lo que podemos. Ninguna especie, aparte de la humana, ha hecho algo para salvar a otras. Los no humanos ni siquiera son conscientes de que la extinción existe. Sólo el hombre reconoce la imperiosa necesidad de prolongar la vida de otras especies, sólo él ve que muchísimas hacen parte de una cadena tan delicada como las abejas que la sustentan. 

Los únicos que prevemos la inminente llegada de la soledad, de la hambruna, de la escasez somos nosotros, capaces de reflexionar sobre nuestras acciones desbordadas de descaro, tal vez si el meteorito de Yucatán sintiera lo que nosotros, habría aterrizado en Marte.

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