De lo que es llevar clases en línea

Autora: Gabriela Zepeda

Twitter: @lagabyzepeda
Instagram: @lapremionobeldeliteratura

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente de la autora y no representan la línea editorial del portal

Tomado de: facebook.com

Sabemos que, debido a la situación que vivimos, es imposible continuar con la rutina que teníamos tan sólo unos meses atrás. Esto ha llevado a tomar ciertas medidas para continuar con nuestras vidas lo más “normal” posible. Restaurantes han adaptado sus servicios, artistas que cancelaron sus presentaciones de los próximos meses se han dedicado a dar shows por redes sociales, plazas cerradas, parques y jardines sanitizados, cubrebocas al por mayor y la escuela… impartida online.

Mucho se ha hablado ya de este tema, distintxs estudiantes han expresado su inconformidad por redes sociales. ¿Se aprende igual? ¿Están lxs docentes preparadxs para impartir “clases” en línea? ¿Se tienen en consideración las distintas realidades de lxs estudiantes? Hay dos lados en este patio, por uno, las instituciones educativas que insisten en terminar el ciclo escolar y por el otro, lxs profesores y estudiantes que deben acatar las órdenes de lxs de arriba. Pero ¿a qué costo?

La pandemia es un suceso para el cual nadie estaba preaparadx, ya sea en la cuestión del sector salud, educativo, laboral y, el más importante, emocional. Con forme a la marcha estamos descubriendo cómo llevar nuestra vida, cómo relacionarnos con nuestros seres queridxs, familiares, nuestra pareja, amigxs, compañerxs de clase, etc. El cambiar nuestra forma de relacionarnos tan abruptamente puede haber perjudicado nuestro estado de ánimo. Hay quienes actualmente están padeciendo cuadros de ansiedad o depresión, o están sufriendo violencia en el lugar donde se están resguardando del virus.

Lo que me preocupa es cómo se supone que viviendo estas situaciones queramos seguir cumpliendo un plan de estudios. Y no sólo lxs estudiantes, sino también lxs docentes, quienes, la mayoría, tienen una familia y más de un trabajo. Para ellxs el reto va más allá de si tienes internet, laptop, o un celular para recibir las actividades a realizar (porque clases en sí, muy pocas personas las reciben, la mayoría solo tenemos una lectura y actividades derivadas de ella); abarca también el adaptarse a una forma de enseñanza a la que no ha sido capacitadas. Cuidar de su salud emocional para poder preocuparse por su familia y alumnxs, y para cumplir su deber.

Tomado de: facebook.com
Tomado de: facebook.com

Trabajamos de más y no vemos salida a esta situación. Problema tras problema, día tras día. Desigualdad en el sistema educativo, socioeconómico y a nivel familiar. ¿Debemos de exigirnos al nivel que actualmente hacemos? ¿Debemos felicitar al/la estudiante por entregar sus trabajos, estar acudiendo a cada sesión cuando al apagarse la cámara, al subirse el archivo lucha contra su depresión, ansiedad o cualquier problema personal que obstaculiza su aprendizaje? ¿Debemos, nosotrxs como estudiantes, juzgar a lxs docentes que sólo siguen ordenes o carecen de empatía con aquellxs que no cuentan con óptimas condiciones para cursar un semestre en línea?

¿Qué es lo que debemos hacer en esta situación? ¿Acaso deberíamos acordarnos de que todxs somos humanxs y venimos de distintas clases sociales, de distintas realidades que pueden ir desde una familia convencional a una disfuncional o con problemas de violencia; que pueden o no tener buen solvento económico, aparatos electrónicos y todo lo necesario para seguir siendo productivxs en este sistema capitalista?

Necesitamos concientizar, ¿qué tengo yo que alguien más pueda no tener? ¿Cuáles batallas están librando mis seres queridxs? ¿Qué es lo que hace que en esta situación sea tan notoria la desigualdad social? ¿Desde qué estancia puedo ayudar a quienes lo necesitan?  Necesitamos, también, tener empatía, respeto por nuestros conocidxs, doctores, docentes, personal de limpieza de la ciudad, vendedores, todos aquellos que no pueden quedarse en casa y agradecerles por cumplir su importante papel. Debemos ser humanos y aceptar que no podemos controlar todo, aceptar que ya no habrá una vuelta a la “normalidad”, aprovechar el momento para pensar qué podemos hacer para salvar a nuestro planeta, nuestros ecosistemas, a nosotrxs mismxs. Pero lo más importante, es que debemos mantenernos entre nuestxs seres amadxs y salir de esta juntxs.

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