Propuestas uribistas: entre populistas y dictatoriales

Autor: Simón Delgado Marulanda

Instagram: @simondelgado04
Twitter: @SimonDelgadoMa1

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

Cuando nos decían que nos íbamos a volver como Venezuela, más allá de ser una amenaza se trataba más bien de una advertencia sobre un plan a cumplir; y es que las propuestas que han surgido por parte del Centro Democrático en los últimos días son entre populistas y hasta “castrochavistas” (sí, el catrochavismo que ellos temían) acercándose cada vez más a un proyecto dictatorial para impartir la doctrina uribista en la nación y así lograr el tan anhelado sueño de hacer trizas los acuerdos de paz.

Los colombianos tenemos que estar supremamente agradecidos con los representantes a la Cámara César Eugenio Martínez, Edward Rodríguez y Óscar Villamizar; verdaderos uribistas de mano firme y corazón grande, próceres de la patria que con su ingenio seguramente salvaran la nación del malvado covid-19.

Tomado de: opanoticias.com

1. Utilizar recursos de la paz para la crisis del covid-19.

En un vídeo difundido por redes sociales, el representante de la Cámara Edward Rodríguez, del Centro Democrático, propuso usar los fondos del proceso de paz para la lucha contra el coronavirus en el país.

Entre los sectores del uribismo radical seguramente este proyecto cae como anillo al dedo pues por un lado simulan su preocupación por el coronavirus apoyando esta propuesta, pero por el otro saben que esta decisión, más allá de tener buenas intenciones, determina un golpe fatal al financiamiento de los acuerdos de paz, el mismo que desde hace años intentan destruir. Como quien dice “mataron dos pájaros de un tiro”. 

Esta idea tendría sentido si no estuviéramos hablando de que desde hace 2 años los acuerdos se encuentran desfinanciados. Diferentes estudios señalan que se requerían por lo menos unos $350 billones para la implementación del acuerdo de paz, documentos que elaboró Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), Fedesarrollo y el Banco de América; pero solamente para el punto 1 se requieren más recursos que todo lo que se tiene para la implementación del acuerdo. Esto sumado a que, con la aprobación el año pasado del Plan Nacional de Desarrollo (PND), se planteó una desfinanciación de por lo menos un 40 por ciento anual para el cumplimiento de la paz.

Hay que tener en cuenta también lo siguiente:  el primer punto sobre Reforma Rural Integral del acuerdo final de paz establece los “planes nacionales sectoriales”, que son medidas para dotar al campo colombiano de bienes y servicios públicos de los que carecen las zonas alejadas del país. Entre las tantas medidas, destacan las de énfasis en desarrollo social, las cuales disponen planes en educación, vivienda, agua potable y SALUD. En esta última su objetivo es “buscar fortalecer la cobertura y calidad de la red pública de salud en zonas rurales” según esto, no se trataría entonces de disminuir congresistas o sacarle la plata a la paz, simplemente es cumplir lo establecido en los acuerdos para que las zonas alejadas del país cuenten con infraestructura y personal en salud para  evitar el contagio en estos lugares alejados que componen gran parte del territorio nacional, pero ni modo de culpar la mediocridad del uribismo por su ignorancia en estos asuntos, nada se puede esperar de unas personas que votaron en masa contra la paz sin siquiera leerla, incoherentes.

Tomado de: las2orillas.co

2. Reducir el congreso:

La iniciativa propuesta por el representante del Centro Democrático, Óscar Villamizar, busca que el Senado quede conformado por 51 integrantesy la Cámara por 106 miembros, incluyendo las curules especiales que el acuerdo de paz le dio al partido político en el cual se convirtió la exguerrilla de las FARC.

Aunque esta propuesta populista puede generar en un principio muchos aplausos, lo cierto es que detrás de esta se esconden varios intereses políticos que atentan contra la democracia. Tiene que ser uno muy ingenuo en la vida para creer que semejantes proyecto en verdad tienen un sólo interés.

En primer lugar, su intención es reducir la participación de las minorías en el capitolio, esto porque las curules del partido político FARC y la representaciones indígenas y de comunidades afro se reducirían en un 47%, pasando de las 15 curules que tienen entre cámara y senado a tan sólo 8. Esta iniciativa concentraría más el poder de algunas regiones; teniendo en cuenta que hay departamentos como San Andrés, Arauca, La Guajira, Vichada o el Amazonas sin representación en el senado, pues estos escaños son ocupados por los votos en circunscripción nacional tradicionalmente ganados por los mismos departamentos de la regiones andina y caribe. Una reducción del congreso traería entonces un aumento en el relego de las zonas alejadas del territorio nacional y un mayor monopolio de las decisiones de país para los departamentos céntricos.

Tomado de: Colombiareports.com

Esta propuesta atenta contra la democracia y el debate público porque desconoce el país diverso y pluricultural en el que nos encontramos, donde todas la voces tiene que ser escuchadas debido a que las necesidades que tiene el país varían en todos sus ámbitos. Quizás sea esta una de las razones del atraso social y económico de varias zonas, pues el gobierno centralista piensa que el país es Bogotá, Antioquia, eje cafetero y zona caribe, olvidando las periferias y pretendiendo darle las mismas soluciones a 32 departamentos, la mayoría con distintas dinámicas culturales. A todo esto se suma que a menos congresistas, más facilidad de repartir la famosa mermelada puesto que la intromisión del ejecutivo en las decisiones de los legislativos se hará con mayor brevedad.

La otra pregunta es: si el propósito es reducir gastos del congreso ¿por qué entonces le hacen el feo a la propuesta de bajarse los salarios? Si los 33 millones que ganan los congresistas mensualmente se reducen un 40 por ciento, estos quedarían ganando 20 millones mensuales más una reducción en su Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) le estarían ahorrando lo mismo al Estado sin necesidad de reducir el congreso. Pero claro, como esta propuesta viene desde otra orientación política mejor no la apoyamos, que convenientes.

¿será que el representante contó entre las 157 curules que pretende dejar, los 16 escaños para las víctimas pactadas en el acuerdo de paz? Recordemos que este tema se ha convertido en una novela en la cual los antagonistas son esos mismos que se opusieron a la paz y están haciendo todo lo posible para dejar a las víctimas sin representación en el congreso. Estas curules aún están en veremos.

Por último, es una mentira decir que esta propuesta se hace para redireccionar esos ahorros a la atención de la pandemia, primero, porque un proyecto que pretende reformar la constitución es un acto legislativo que requiere de 8 debates y 4 vueltas, es decir, se requiere de una sola legislatura para su aprobación. Y segundo, porque su implementación empezaría apenas en 2022, cuando se celebran nuevas elecciones, mientras tanto seguiremos teniendo la misma cantidad de congresistas durante los próximos dos años, pagando su salario con normalidad. ¿Unos recursos que se liberarán en 2 años para atender una emergencia del hoy? Es más fácil que digan la verdad: todo es una estrategia para reducir la participación, atentar la democracia y centralizar el poder. 

3. Intervenir el congreso

La petición la lanzó el representante a la Cámara por el Centro Democrático, César Eugenio Martínez, quien criticó duramente la labor que el legislativo ha hecho en estas semanas de control político al ejecutivo.

“Que el Gobierno intervenga al Congreso para que los funcionarios encargados de manejar la crisis por el coronavirus puedan hacerlo de manera tranquila” aseguró el representante.

¿Se molestaría el Centro Democrático porque el Congreso comenzó a ejercer sus funciones constitucionales, especialmente la de control político?

Las dictaduras para el Centro Democrático son malas siempre y cuando sean de izquierda, si son ellos los déspotas es simplemente “gobernanza”. Al representante se le va olvidando para qué le pagamos.Recuerde señor César que una de sus tareas como congresista es, precisamente, ejercer control político. Quieren convertir la República de Colombia en un estado absolutista y totalitario para que no los investiguen y puedan hacer lo que les da la gana; al mejor estilo de la Francia del siglo XVIII, porque quizás ven en Iván Duque el Luis XVI colombiano y, a decir verdad, igual de inútil e inepto si es. 

Estas son tan sólo tres de las brillanteces que se le ocurren a las lumbreras de congresistas que tenemos; y aunque es evidente que rayan con lo ilógico, absolutista y populista, lo sorprendente es que cuentan con el respaldo de miles de personas que (al igual que los representantes) son sumisos ante el gran amo, defendiendo lo indefendible y apoyando propuestas que hasta atentan con ellos mismos.   

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