Cena romántica a la luz de una pandemia

Autor: Mauricio Rusinque

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*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

Estos días de aislamiento el estar con tu pareja 24/7 se convierte en momentos inolvidables, como el de hacer ejercicio para no verte como presidente de programa a las 6 de la tarde; momentos de aprendizaje al volverte un Masterchef en tan sólo una semana al ver tutoriales donde puedes hacer un calamar al ajillo cuando solo te quedan garbanzos en tu mercado; momentos únicos como ver películas que ella “nunca había podido ver” y que tú en tu época de soltería habías jurado no ver aunque “hubiera una pandemia”. 

Esos momentos al lado de mi media naranja, me han puesto a pensar en invitarla a una cena romántica que ella jamás olvide para celebrar el término de este aislamiento preventivo.

Tomado de: ciudadypoder.mx

Las ideas van y vienen y pienso en que lo mejor sería salir de Bogotá, para que el sol nos quite este color pálido que nos deja los meses de estar guardados a la sombra; un tiquete en la empresa de confianza del mandatario sería lo ideal, ellos no nos dejaron sin la posibilidad de que Colombia se quedara por fuera de las noticias, por lo que pienso sería justo tener una reserva en una empresa donde la familia es lo primero, las familias de los que están en las directivas para ser exactos. 

Después de hacer uso de estas “benefactoras alas”, pasaremos a un tour para conocer y ver la ciudad, pero no a pie, sino como los grandes, dándonos un pequeño lujo:  buscar de esas camionetas pandémicas que no lo ven a uno desde afuera y que sirven para proteger al que está al interior de ellas,  que para algunos no valen nada, de esas de 400 palos (palos que para los que las compran en las altas esferas de la política nacional no son nada en el momento de hacer los negocios) en una camioneta de estas sería el recorrido por calles que nos lleven a un restaurante donde podamos comer atún en lata de $19.900. Todo para que sea una noche a la que no le falte nada, una noche llena de merecidos lujos.  

Al día siguiente nos regresaremos a nuestro lugar de destino y viajar por el tren de cercanías románticamente, para ver la nueva arquitectura “vintage” creada durante la pandemia, con sus nuevas corrientes artísticas, “la arquitectura del desalojo”, la del “no tengo cómo pagarle el arriendo” y la arquitectura del “debola”, corrientes que me gustaría que mi esposa conociera al momento de salir a la calle.

Tomado de: hoy.es

El salir de este encierro será un momento que todos deben celebrar, que todos vayan de a dos a mercar, como si fuéramos alcaldesa y senadora en pandemia; que el ir a comprar artículos básicos de nuestra canasta familiar sea un momento de volver a aprender a sumar, pues los ejercicios de nuestra época de estudios ahora ya no dan. Por ejemplo: una libra de arroz en nuestro tiempo de estudios costaban 1.450 y ahora, para nuestros problemas aritméticos, pueden superar los 3.500 y así ni los matemáticos entienden cómo cuadrar estos ejercicios; debemos aprender de nuevo, un paso a la vez.

Baldor debe estar descabezándose en su tumba al tratar de resolver un problema como el que se le plantea a Colombia. Si una empresa quiebra, ¿cómo hacer que un país la salve porque un miembro de la junta directiva es familiar del primer mandatario? Todo es tan difícil de entender. Algunas veces es insólito pensar que no hay dinero para nuestros sueños, pero hay arcas llenas para los sueños de los que toman nuestras decisiones.  Si tú estás pensando en festejar es porque, en un punto de esta vida, lograste pasar el nivel y te dieron otra oportunidad para seguir en el juego o eres parte del Gobierno Nacional. 

Aprovecha estos días para decidir si quieres llegar a esos momento de agasajos, quedándote en casa compartiendo con tu media naranja, medio limón o media hortaliza, preparando todo para que cuando llegue el momento salgan a gritar juntos “¡Jumanji!” y que todo vuelva a la normalidad;  piensa en lo que te puede llevar a ese viaje soñado, piensa en todos los cuidados que debes tener si debes salir a trabajar junto a las personas que le darán a cierto sector, construcciones baratas, para que sigan creciendo de forma descomunal como siempre lo han hecho, los mismos de siempre. 

Debes cuidarte, que lo que estamos viviendo te haga más fuerte para que un día, programes y diseñes una cena romántica a la luz de una pandemia.

Un pensamiento

  1. ¡Pero que entrada más hermosa!, la de reflexión que deja. Creo que expones un punto importante, lo que se necesita es buena actitud en estos tiempos de Coronavirus. Claro, también estamos los solitarios que no tenemos un medio limón ni una media hortaliza, pero ¡Joder!, que me han dado ganas de prepararme una cena romantica para pasar el tiempo conmigo misma jajajaja. Cuando todo esto se acabe, sin lugar a dudas la vida pintara a algo más bonito. Un abrazo desde México para tu pareja y para ti!!

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