Economía, cultura y fútbol: 3 mundos que coexisten

Autor: Rubén López

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*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal

El fútbol no es un simple deporte y este no es un escrito más acerca de táctica o pasión; por el contrario, deja de lado lo futbolístico y se atañe a la economía, a la cultura, a la vida, porque para Latinoamérica, el fútbol es eso: un estilo de vida que predomina en la mayoría de los países de este continente.

Aquella persona que solamente lo vea como deporte podrá decir que no importa que no haya fútbol en la mayoría de los países del mundo, que nada más es un juego, que solo sirve para distraerse el fin de semana y que es una cuestión que únicamente les importa a los fanáticos. Pero en definitiva no lo es. 

El hecho de que no haya fútbol debido a la contingencia por coronavirus afecta considerablemente a la sociedad, a la cultura, a la economía, a la vida. El balompié ha ido evolucionando y más allá de lo deportivo ha sufrido una revolución mediática, cultural y, sobre todo, económica. 

Como humilde espectador y fanático del deporte me detuve a pensar un momento en todas las vertientes, todas las aristas fuera de lo deportivo que lo constituyen y que se ven afectadas a raíz del coronavirus. A mi mente, en un principio, vino lo económico. 

El problema que aqueja a los clubes ya que por el momento no venden entradas, el problema que pueden tener con los patrocinadores, con las televisoras y los multimillonarios contratos por los derechos de transmisión o que ya no se apuesta en los partidos. Todo eso genera pérdidas millonarias, las cuales, mientras no se reanude el fútbol y se salga por completo de esto, seguirán creciendo. 

Pero por desgracia, cuando vino a mi mente la situación económica pensé en los más afortunados, los que evidentemente a pesar de esto no pasarán hambre y no tendrán que preocuparse por llevar el sustento a casa. 

Quienes sí tienen que preocuparse son los comerciantes y todo el público externo que se alimenta y vive del balompié. Esa gente que no va a los partidos a presenciar el espectáculo, sino a luchar por ganarse la vida porque el fútbol es la fuente principal de su economía.

¿Cuántas personas en el mundo, cuántos comerciantes se reúnen en los estadios cada semana para tratar de vender playeras, accesorios, comidas, bebidas? Basta con ir a un partido de tu equipo favorito, detenerse un momento a las afueras del estadio y contemplar todas las personas que viven de eso, que viven del aficionado y del fenómeno llamado fútbol.

Ellos son los verdaderos afectados porque tienen que buscar la manera de mantenerse ya que, temporalmente, el coronavirus les ha quitado el pan de la mesa y el trabajo que da el sustento. A ellos de verdad les pega en su economía y vaya que les pega duro. 

Los expertos estiman que vamos a caer en una dura crisis económica que ahogará a muchos y a otros tantos pondrá en duros aprietos, pues el mundo del balompié y a los que lo rodean no son la excepción

Otro de los factores afectados es la cultura. El fútbol y el deporte en general son cultura en su más pura expresión, podría decirse que es un estilo de vida.  A lo largo de la historia, los deportes han servido como distractor en momentos de crisis, logrando ser felicidad para ricos y pobres, para enfermos y sanos, haciendo olvidar las penas aunque sea por un breve instante y hasta eso nos ha quitado el coronavirus. 

Citando al reconocido escritor uruguayo, Eduardo Galeano: “En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”. Esa imponente frase deja en claro lo que para muchos es el fútbol. No puedo concebir a países donde se desborda la pasión como Argentina, Colombia, Brasil, Uruguay, México, Costa Rica, entre otros, sin el balompié como pan de cada día.

Por todo lo mencionado queda en evidencia que el fútbol no es solo un deporte, sino es economía, es cultura, es historia, es sociedad, es vida. Por eso es que es tan indispensable en la vida cotidiana de las personas y no es propio de los aficionados. El fútbol es de todos y en estos tiempos de coronavirus toca aguantar y no ceder ante la adversidad que ha provocado la pandemia.

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