Educación Sexual en Colombia

Autora: Valeria Arrieta

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente de la autora y no representan la línea editorial del portal web.

Aún recuerdo aquellas palabras “Ustedes no van a ir a esa charla, debieron haber visto ese tema en naturales.” ¿Por qué no nos dejó ir a aquella charla?, ¿cuál era el inconveniente? Sin embargo, su respuesta fue un simple: “Van a perder horas de clases valiosas.” Y cual efecto mariposa, semanas después una compañera de clase resultó embarazada.

Desde pequeña siempre había sido curiosa, me cuestionaba y preguntaba un montón de cosas, nunca pude quedarme quieta; tema que veía, tema que sentía tener la obligación de escudriñar. Fue en primaria cuando vi por primera vez aquel tema, se limitó a lo poco que ya sabía: los hombres tienen pene y las mujeres vulva. 

En aquel tiempo tuve la fortuna de contar con acceso a internet y a un equipo, así que no supuso un reto para mí averiguar más allá de los genitales y sus funciones. Muy grande fue la sorpresa de mis padres al ver que en el buscador había títulos como Enfermedades de Transmisión Sexual, ¿Qué es un condón y cómo utilizarlo? Lo primero que hicieron fue regañarme y quitarme acceso a internet ¿Cuál fue su argumento?, estaba buscando cosas indebidas para mi edad.

En primaria pude entablar amistad con una persona de sexto, en recreo me hablaba de cómo era ese mundo del bachillerato, me comentó también que habían implementado una materia llamada educación sexual, la cual darían de forma periódica durante todo el bachillerato, me emocioné demasiado, en ese momento estaba en quinto de primaria y me imaginaba siendo la mejor de la clase respecto a ese tema. 

Tomado de: semana.com

Al año siguiente me cambiaron de colegio, pasé de estudiar en un colegio privado a estudiar en uno público. En el primer año de bachillerato le pregunté a la profesora de ciencias naturales cuándo íbamos a tocar ese tema “Eso no me compete a mí, más adelante van a verlo con su profesora de ética” dijo. Me sentí satisfecha y en mi ingenuidad creí que eso se iba cumplir, grave error.

Pasaron los años y me quedé esperando aquella charla, en mi casa jamás quisieron tocar ese tema, por lo tanto, tuve que buscar toda esa información en internet. Parecía que fuese un tema prohibido, un tema tabú en ambos espacios, en noveno llegaron dos practicantes de psicología, me alegró saber que ellas querían hacer charlas sobre educación sexual afectiva; lamentablemente cada vez que ellas intentaban ingresar a los salones de clase no se les permitía entrar, puesto que los profesores decían que si ellas entraban se atrasarían las clases. 

Este impedimento que tuvimos para acceder a las clases de educación sexual se dio en todo el colegio. El tema de las relaciones sexuales solamente se tocaba cuando un grupo de niñas se reunía y hablaban sobre sus experiencias, tuve la oportunidad de escuchar una de esas pláticas lo cual me hizo ver la notoria falta de información y lo necesaria que era una charla de educación sexual.

“—Sí Geraldine, en tu primera vez no hay necesidad de usar condón. —dijo Hillary.

—Yo escuché que si se salía antes de correrse no podías quedar embarazada. —mencionó Geraldine.” 

Pobre María Luisa y Andrea ¿Quiénes fueron las personas que les mintieron sobre eso? Era común escuchar aquellos “consejos”, que en lugar de estos, eran mitos que pasaban de boca en boca y nadie corregía, también eran frecuentes los chismes acerca de embarazos adolescentes en mi colegio y en otros. Lo único que hacían nuestros educadores era decirnos siempre “protéjanse”, pero jamás nos daban información sobre cómo hacerlo, ellos se excusaban de que era deber de los padres tener la famosa “charla” y con eso se solucionaba. 

“—En mi casa si mencionan la palabra sexo, nos dan chancleta. —dijo Nataly 

—En la mía, mi mamá me llamó bandida y arrecha por preguntarle sobre el uso del condón. —finalizó Jessica”

Incluso a día de hoy es normal escuchar sobre eso. La educación sexual siempre ha sido un tabú en los hogares, la sola mención de algún método anticonceptivo es motivo para represión, los padres asumen que, si no se menciona el tema no hay nada que temer. Asumen que esa información debe darse en el colegio, el segundo hogar, pero ¿de dónde viene aquella lógica, si ningún bando asume la responsabilidad? 

Y con ello llegó su mágica solución ¡en internet están todas las respuestas! Si bien el internet nos ofrece respuestas a casi todas nuestras preguntas, sin una guía clara es imposible llegar a las respuestas correctas y hace que en estos temas la mayoría de las personas accedan a sitios indebidos, dónde la cosificación de los cuerpos es el pan de cada día. 

Por otro lado, al hablar del tema con un amigo que hizo su secundaria en un colegio de carácter privado, pude evidenciar que el panorama era otro “Las charlas preparadas por las psicólogas eran sobre temas emocionales ligados a las relaciones sexuales, como el autoestima y amor propio, el respeto al otro y la importancia del consentimiento mutuo. Si bien estos temas también son fundamentales y agradezco mucho que hayan hablado de ellos, debieron enseñarse de forma práctica. Aunque considero que el trabajo de mi institución educativa en este aspecto fue bueno, considerando que es católica, pudo y debe ser mejor” mencionó uno de mis amigos, estudiante de una institución privada. No fue la única persona con la que hablé del tema, también tuve la oportunidad de conversar con estudiantes de diferentes instituciones educativas y pude notar la gran diferencia, a ellos les daban charlas constantemente. 

La educación sexual todavía es un privilegio, a pesar de haber sido catalogada como un derecho fundamental. Colombia es un país donde se necesita urgentemente que la educación sexual sea directa y explícita, dejando a un lado el tabú sobre el sexo. La información que se les brinda a los jóvenes es precaria e imprecisa, es necesario profundizar en estos temas; cosas como los diferentes métodos para evitar las ETS, prevenir el embarazo, y su correcto uso. 

Esto demuestra que hay una gran desigualdad que afecta en gran medida a los más vulnerables, esa brecha educativa puede pasar factura. 

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