¿División en la alcaldía de Cúcuta?

Autor: Vladimir Solano Gómez

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

El aparte de la reciente carta de renuncia de la Secretaria de Seguridad de Cúcuta, publicado en la página web del diario La Opinión, es preocupante. Daría vida a la tesis de una posible división en la administración municipal, lo cual, hasta ahora, ha rondado por los pasillos del palacio de gobierno como un simple rumor. De ser así, estaríamos frente a un mensaje bastante desalentador en un momento de fuerte crisis en la ciudad.

Puntualmente, La Opinión publicó que la renuncia de la funcionaria María Fernanda Fuentes Tuta estuvo motivada “además de razones personales” por “problemas surgidos en el proceso de coordinación al interior de la administración, y con otras autoridades, que en varias ocasiones he tenido la oportunidad de exponerle, las cuales crean graves dificultades para el efectivo cumplimiento de mis funciones y la implementación de las estrategias de seguridad ciudadana, a cargo de esta secretaría”.

Entonces, si hay problemas en el proceso de coordinación al interior podría deberse, entre otras, a al menos dos razones: una, relacionada con la falla en los procesos de comunicación interna, con lo cual la interpretación podría ser que no está claro cómo avanzar y hacia dónde avanzar; y dos, un posible choque entre fuerzas que están en discordia y desunión en el gabinete. Esta última opción es clave, porque permitiría resolver: ¿por qué no se apoyó, como se debía, a Fuentes Tuta, aun sabiendo que hubo disminución en la cifra de homicidios, gracias incluso a la situación de pandemia? ¿Quién no la apoya? ¿Es precisamente el alcalde, quien la nombró hace menos de 5 meses?

Si bien es cierto que en el aparte de la carta no se entregan detalles para aclarar la situación, el contenido de la carta es grave y merece atención, teniendo en cuenta que fueron dadas a conocer por una persona que gozaba de mayúscula responsabilidad, la seguridad de Cúcuta.

Y son aún más graves porque los afectados son los cucuteños. Bien lo dijo Fuentes Tuta: se “crean graves dificultades para el efectivo cumplimiento de mis funciones y la implementación de las estrategias de seguridad ciudadana”.

Cuando no se trabaja de manera mancomunada, por posibles egos o contrariedades políticas y operativas, se podría terminar descuidando la seguridad de los ciudadanos y sus propios intereses: el de ser una ciudad próspera y pujante; y de paso se afecta el Plan de Desarrollo Cúcuta Estrategia de Todos 2020-2023.

Ahora bien, merece un aplauso la decisión de la secretaria. No es sano estar en donde no se es bien recibido. Tampoco es bueno continuar, en donde no hay respaldo. Y si el problema frente a los intereses de la administración era ella, que también cabe la posibilidad, se debe aplaudir el doble. Se va para que todo avance, ojalá mejor. Eso es ser honesto consigo mismo. Pero también, si es cierta la tesis de la división en el gabinete, irse es una obligación cuando se está en el bando menos fuerte en la Alcaldía.

Por su parte, el mandatario de los cucuteños, en entrevista con el periodista Fabio Leal, resumió que la situación se generó porque él y la funcionaria no coincidieron en la aplicación de una metodología que permitiera reestructurar el área de seguridad, razón por la que Fuentes Tuta habría decidido dar un paso al costado. Si bien es cierto que la respuesta del alcalde es entendible, cuesta creer que por una simple desavenencia, propia de la cotidianidad de la administración pública, se haya desencadenado la dimisión.

Tomado de: laopinión.com.co

Las palabras del mandatario, sin embargo, confirman que el asunto tuvo que ver con que, en realidad, no se está de acuerdo con sus decisiones, lo cual se podría interpretar como una falta de liderazgo. Y si las desavenencias se manifiestan al interior de su gabinete, ya se podrán imaginar lo que ocurre en las calles, donde se han venido presentado protestas y manifestaciones por falta de apoyo del gobierno local.

Le resta al alcalde Jairo Yáñez entender que si el río suena es porque hay alguna posibilidad de fragmentación y debilitamiento en su administración. También le compete recomponer el camino para cumplirle, principalmente, a sus electores; y a los demás cucuteños. Finalmente, le vendría bien tener en cuenta lo que dice uno de los libros más leídos en el mundo: “toda ciudad o casa dividida contra sí misma no prosperará”.

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