Ser mujer y ser mexicana

Autora: Mariana Herrera López

Twitter: @MayaHLopezS
Blog: https://letrasysombras487678652.wordpress.com/

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente de la autora y no representan la línea editorial del portal web.

Observo mi celular con calma, esa calma relativa que sientes cuando te encuentras prisionero del aparato en tus manos y no puedes dejar de deslizar entre contenido y más contenido: esta foto de Instagram, aquel meme en Facebook, ese hilo en Twitter. Deslizo, deslizo automáticamente hasta que un Tweet llama mi atención (acá pueden encontrar el hilo) y un hombre, del que nunca había escuchado hablar antes, interrumpe violentamente en mi mundo: su nombre es Johnny Escutia, músico con un espacio en la plataforma digital Spotify. Pero no es cualquier músico, por supuesto, sus letras en particular se dedican a describir violaciones y asesinatos contra las mujeres.

Tomado de: radioformula.com.mx

La noticia inunda mis redes todo el día: Comienzan las publicaciones por parte de medios nacionales, las convocatorias para denunciar la página de Escutia, la presión social para obligar a Spotify a dar de baja el contenido y las declaraciones de colectivos feministas dando su apoyo completo a la autora de la denuncia pública. Observo, con una mezcla de emociones extraña, el tipo de emoción que hace a tu estómago revolverse y a tu cerebro preguntarse si esto es real, y me doy cuenta inmediatamente de qué es lo que siento: miedo.

El nombre de Johnny Escutia no significaba nada para mí hace unas semanas, pero hoy está presente como un recordatorio, acechando a plena luz del día lo mucho que este país odia a las mujeres. Y es que algunos podrían argumentar que Johnny Escutia es un caso aislado, una lacra del sistema, un marginado con problemas mentales, pero la realidad es otra: él es sólo la representación de muchos otros hombres que crean y fomentan la violencia sistemática que viven las mujeres en este país.

Leo algunos versos de las canciones de Johnny, no me atrevo a escucharlas, porque no quiero sentir el odio y la satisfacción que experimenta al describir cómo viola a una niña o el placer que le provocaría descuartizar a una mujer. El horror es grande y el dolor profundo, pues aquellas palabras de violencia, las hemos visto convertidas en acciones tantas veces que ya no se siente como novedad.

Un día después, durante una de las mañaneras del presidente López Obrador, nuestro jefe de Estado hizo una declaración sobre el incremento de las denuncias a causa de la violencia doméstica durante la cuarentena. Una declaración que no sólo provocaría enojo e indignación, sino que es el reflejo exacto de la posición que ocupan las mujeres y sus problemas en México:

“El 90% de esas llamadas, que te sirven a ti de base, son falsas. Está demostrado. Y esto no es solo por tratarse de llamadas que tengan que ver con el maltrato a las mujeres, asimismo, sucede lo mismo en las llamadas que recibe el metro sobre sabotajes, sobre bombas; la mayor parte es falsa”. Aquello es  dicho e informado por las mujeres del gobierno  federal, por la Secretaría de Gobernación y por la encargada del Instituto de atención a las mujeres, Nadine, que están preocupadas constantemente por esta problemática y se encuentran atendiéndola. “Entonces nosotros vamos a continuar defendiendo y protegiendo a las mujeres. Sin ser feministas, somos humanistas. Entonces, para que no se nos confunda. Solo pedirles a todos que seamos lo más objetivos posible y que hablemos siempre con la verdad.”

Tomado de: wradio.com.mx

Estos dos sucesos, que en apariencia pueden parecer aislados, son únicamente la declaración de una verdad que todos conocemos: este país odia a las mujeres. Johnny Escutia, que por un lado representa a todos aquellos que disfrutan de violentar física y psicológicamente a las mujeres, y, por otro lado, nuestro presidente, que invisibiliza y acalla esa violencia que vivimos día con día.

Ser mujer y ser mexicana es nacer con un blanco de tiro que podría ser disparado en cualquier momento de nuestras vidas. Ser mujer y ser mexicana significa vivir con los nervios al mil y con una desconfianza permanente. Ser mujer y ser mexicana significa vivir en la piel cada desaparición, cada feminicidio y cada intento de cortarnos el camino. 

Y aun así, les digo a las mujeres que leen estas líneas, la lucha continua; por ellas, por nosotras. México será todo feminista o no será.

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