Ni bloqueos ni intervenciones.

Autor: Eduardo Marapacuto

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

Si algo debe estar claro para todos los habitantes de un país es la defensa absoluta de su patria. Y no solamente eso, sino que hay que vencer todas las tempestades inclementes sopladas desde los infiernos de cualquier poder imperial o nación que se crea dueña de la hegemonía absoluta. Por eso, en cada amanecer, con el rocío del alba debe llegar la brisa fresca del recuerdo, de la lucha, del compromiso para continuar batallando, combatiendo todos los días las arremetidas de cualquier imperio y fuerzas oscuras del poder hegemónico mundial.

El deber patriota en cualquier sociedad del mundo es defender su patria y consolidar el proyecto político que le hayan dejado sus libertadores o padres fundacionales, de su pluma y mano, bien delineado, de su propio pensamiento, como verdaderos estadistas y patriotas a carta cabal que entregaron sus energías y su vida para construir las bases de una nueva patria y así desmontar los sistemas políticos en decadencia que impidan el avance.

 En el caso actual de Venezuela, hay que denunciar ante el mundo que, con su obstinado empeño, el gobierno de Donald Trump ataca ferozmente y con políticas dañinas y sanguinarias al noble pueblo venezolano. Por eso decimos que el imperio norteamericano es peligroso y hay que mirarlo con recelo para no caer en sus garras que le quitan la piel a los Estados Soberanos.

          Pero más allá del bien y del mal, nunca debemos olvidar  que en el terreno de las sospechas, enemigo es el enemigo; por eso hay que seguir por la senda de clamar siempre por la construcción y consolidación de un mundo multipolar, donde se acaben ya la hegemonías supremacistas, esas que se creen dueñas y amas del planeta, cuando en realidad son hegemonías terroristas,  expresadas en imperios asesinos y violadores de los Derechos Humanos a escala global, que invaden pueblos, bombardean ciudades, destruyen, aniquilan naciones  y asesina niños y familias enteras. Los imperios son peligrosos para el mundo, por ello clamamos que se debe crear una fuerza multinacional de paz que frene o desintegre el poder de los imperios, para bien de la humanidad. De esa manera apostamos para que surja una convocatoria mundial y desmantelar todas las estructuras de poder dañino de los imperios, que lamentablemente matan y destruyen para luego aparecer como el Dios de la libertad, cuando en realidad son los propios diablos hechos imperios, hechos infiernos.

          Por ejemplo, los Estados Unidos de Norteamérica hablan de democracia cuando en realidad su propio sistema político es una entelequia. Hablan de respeto a los derechos humanos cuando en realidad son ellos quienes más los violan a nivel mundial, sin ni siquiera respetar ni asegurar los derechos de sus propios ciudadanos que son maltratados y asesinados por los organismos de seguridad y en tiroteos que a diario ocurren en su territorio. Y con lo del coronavirus, el sistema de salud y la seguridad social, quedaron enterrados en las fosas comunes. 

         Como muestra de ese carácter violento y de agresión de ese imperio contra los pueblos, allí están los hechos, con un historial de violencia a escala global. Países como Libia, Irak, Siria, Venezuela, Cuba y otros tantos, son agredidos por parte de ese imperio peligroso y dañino. Esa es la naturaleza del imperio norteamericano, pisotear, desgarrarles el alma a los países para luego chuparles la sangre de los recursos naturales y finalmente, clavarle la estocada final. Precisamente, eso es lo que le quieren hacer a Venezuela, aniquilarla para saquearle los recursos energéticos.

          Este noble pueblo está dispuesto a dar la pelea, porque su gente es un pueblo guerrero, herederos del pensamiento y del legado de Bolívar y todos los hombres y mujeres que entregaron sus energías para construir esta patria, decidida más que nunca a ser libre, pero que hoy está siendo amenazada con una invasión y sometida a un cruel bloqueo económico y financiero por parte del gobierno norteamericano y sus aliados supremacistas. No obstante, con fuerza se escucha que la sociedad venezolana patriota es una vasta, estremecedora e irrevocable fuerza revolucionaria que ha resurgido de las entrañas del ser venezolano para consolidarse como una nueva visión de la realidad, del mundo, de la humanidad y hasta de la misma política. 

           Ante el cruel bloqueo criminal por parte del gobierno norteamericano, ese pueblo revolucionario grita fuerte en todas las calles y avenidas de Venezuela para que todos sepan que nadie se rinde, nadie se asusta y donde se está dispuesto a resistir, a luchar y a defender la dignidad y la soberanía de la patria. Inexorablemente, la patria de Bolívar está destinada a vencer este bloqueo y seguir por las sendas de la victoria revolucionaria, porque el eterno propósito de los sueños debe seguir su curso histórico por las corrientes cristalinas e impetuosas de la patria.

         En esta hora crucial, la gran mayoría del pueblo manifiesta su absoluto respaldo al poder constitucional y a su presidente legítimo Nicolás Maduro, quien encendido por el fuego ardiente de la revolución y las llamas ardientes de la verdad, está sorprendiendo a todo el mundo, fundamentalmente a los enemigos de la revolución y de la patria, quienes tal vez pensaron que era una presa fácil y en cuestión de seis meses sería devorado por las tormentas y trampas montadas por la oposición y el imperio; pero resulta que la figura del presidente Nicolás Maduro se consolida en el ejercicio del gobierno y del poder, lo que garantiza el afianzamiento del Estado venezolano. De Venezuela dicen que hay una dictadura feroz y que Maduro es un cruel dictador, cosa totalmente falsa de toda falsedad; al contrario, tenemos una democracia firme y con un gran respaldo de la mayoría del pueblo venezolano. Además, electo en unas elecciones libres y democráticas.  

           Tal como lo hacen los grandes seres humanos, con humildad ha sabido desmontar todas las trampas y obstáculos que a diario le ponen sus enemigos. Poco a poco y con la paciencia inteligente, pero con firmeza férrea, el presidente Nicolás Maduro asegura la gobernabilidad institucional del Estado, tarea fundamental para la estabilidad de la República. Efectivamente, es con un pueblo unido y el Estado blindado, que se le hará frente a esta arremetida del imperio que hoy impone un bloqueo económico total a la nación venezolana. 

           Finalmente decimos que, ojalá que la vida se vuelva vida y que nuestras fuerzas se vuelvan poderosas para derrotar al imperialismo, que anda sembrando el miedo en nombre de la libertad. Que nos unamos todos en el sentimiento y el pensamiento de la libertad para proteger la dignidad de nuestro pueblo y se levante la voz de la justicia para detener al imperio del mal que en estos momentos pretende pisotearnos.  

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