Reinvención editorial más allá del libro electrónico

Autor: Martín Pineda Gaviria

Twitter: @PinedaGaviriaM
Instagram: @martinpgaviria

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal

Los libros llevan ya bastante tiempo en formatos digitales, se han adaptado a los cambios y desde hace años el olor a papel se puede reemplazar, si se quiere, por las imágenes o documentos que llevamos en nuestros celulares, tablets o computadores; lo que permite ahorrar espacio y dinero, ya que podemos encontrar un sinfín de versiones para descarga gratuita, lo anterior conlleva a que tengamos muchos libros en un solo dispositivo.  Pero ahora, más que estar en formato digital, las dinámicas alrededor de ellos han cambiado, pues los consumimos, vivimos y compartimos de manera diferente.

La lectura como actividad de ocio se ha denominado ‘la mejor compañía’ en estos meses de cuarentena. Aunque su práctica ha disminuido tanto en el formato  físico como electrónico debido a que muchas veces los libros se quedan archivados u olvidados en la memoria de los dispositivos,  hoy nos encontramos ante formas diferentes de acercarnos, compartir e incentivar la lectura.

Tomado de: bp.blogspot.com

Cuando inició la cuarentena, los autores, editoriales así como las tiendas virtuales pusieron a disposición del mundo algunas de sus obras para descarga gratuita o con descuentos, solo bastaba con entrar al enlace para obtener un nuevo libro para nuestro acervo digital. Pasaron los días, y la lectura como una manera de escape a las adictivas series aumentó; el libro físico volvió a dar mucho de qué hablar, lo que representó un crecimiento en su venta, pues se ha reencontrado el valor que tiene como una actividad que — dentro del ocio —  es relajante, estimulante y necesaria. 

Los lanzamientos y las ferias de libros pasaron de los centros culturales a las salas de “en vivo” en las diferentes plataformas de Internet, lo que ha permitido una interacción más directa, si se le puede llamar así, dando como resultado  un acercamiento entre autores y lectores. Estas interacciones virtuales funcionan como un espacio para incentivar la lectura, el debate y la socialización alrededor de los libros, que en este entorno nos han acompañado en el lugar que este año ha estado de moda #EnCasa.

Pero no son solo las editoriales las que han tenido que transformarse, las librerías también se han visto afectadas, esas casas que nos acercan a los libros y nos acompañan o guían a encontrar esa nueva ‘aventura’ necesitan de sus visitantes y compradores para poder continuar compartiendo todas las historias que nos faltan por conocer.

Si la gente no va a los libros, los libros van a ellos; al principio del confinamiento  muchas librerías empezaron a fortalecer su visibilidad en redes sociales para conectar con los usuarios y poder llevar las historias a domicilio. En días recientes, las librerías que han podido cumplir con  los protocolos de bioseguridad ya están abriendo sus puertas,esto ha sacado a relucir la alegría con la que los visitantes vuelven a ellas para despejar la mente y dar respuesta a esa inquietud de qué voy a leer.

Este año nos ha hecho partícipes de muchos cambios, en su mayoría forzosos e inesperados para nosotros y para los sectores que hacen que “el mundo, la economía, el arte, y la ‘vida’, más allá de la salud, se muevan”. Por eso, hoy nos damos cuenta de que es cierto que la lectura en cualquiera de sus formatos, actividades o nuevas dinámicas, es una de las mejores compañeras en esta época y siempre.

Tomado de: caribbeannewsdigital.com

Todas estas actividades nos invitan a reencontrarnos con los libros y a verlos más allá de lo digital como formato, al tener en cuenta que la lectura se está adaptando nuevamente como una actividad social a través de la web y en el mundo virtual que nos conecta con los demás, las redes sociales.

La pandemia por el  COVID-19 nos ha demostrado la necesidad que tenemos del sector creativo, artístico y editorial,  que así como estudia y nos permite avanzar en el conocimiento de nuestras historias y vidas, nos acompaña en los momentos de ocio; y en el ocio, en este caso en los libros, también se descubre y aprende.

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