La discriminación a una campaña inclusiva

Autor: Cristian Camilo Perico Mariño

Twitter: @cristian_perico
Instagram @cristian_perico

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no definen la línea editorial del portal.

Enfrentamos tiempos de completa intolerancia y mansedumbre disfrazada. Hace poco tiempo las redes sociales estaban saturadas apoyando al #BlackLivesMatter como consecuencia de los atropellos cometidos contra el afroamericano George Floyd; lo cuestionable es que muchos de quienes compartieron publicaciones relacionadas, son los mismos que pusieron el grito en el cielo cuando se anunció que la actriz que interpretaría a La Sirenita sería morena. Ahora, Calvin Klein está en la mira de todos debido a su más reciente campaña. La polémica ha sido desatada luego de que la reconocida marca lanzara su nuevo proyecto publicitario con la modelo Jari Jones, quien es afrodescendiente, transgénero, plus size, lesbiana y activista.

Entre los comentarios, que no se hicieron esperar, se dice que la modelo no va con la imagen de la marca. En esto tienen razón, en cierta forma. Las marcas, en especial las de ropa, nos venden la belleza hegemónica: la mayor parte del tiempo blanca o mestiza, delgada, voluptuosa, delicada, femenina, en el caso de las mujeres; y varonil, musculosa, vigorosa, y un tanto heroica en el caso de los hombres. El asunto es que, a la fecha se alardea de la necesidad imperiosa de construir una sociedad basada en la igualdad de derechos, pero lejos estamos de avanzar en cultura contra la discriminación si no podemos ver la pluralidad en sus formas más sencillas, como en una pancarta. 

Ser el rostro de CK es, en definitiva, un logro, puesto que es un referente de la moda y de estatus social en el mundo entero. Sumado a que a nadie se le ocurriría, hace 20 años, que una mujer con estas características fuese siquiera modelo de una de sus piezas. La campaña no se trata de identificación con Jones, pues finalmente nadie se reconoce a cabalidad con los personajes de las revistas y las pasarelas -tan parecidos entre ellos como de costumbre-. La aceptación es el mensaje: eres bella o bello como eres y no te dejes afectar por la construcción social de lo que se ha establecido como “dotado de hermosura”.

Unos cuantos se quejan de la prominente corporalidad de la modelo y aseveran que aún son notorios sus rasgos masculinos. No obstante, es de resaltar que existen modelos trans famosos que han participado también en distinguidas campañas, quienes cuentan con mayor aceptación debido a que no es tan distante su esbeltez a la acostumbrada en su profesión. Como dice el meme: “lo que es la hipocresía”. Ejemplo de ello es Andreja Pejic, quien ha participado en desfiles de moda internacionales y ha sido portada de revistas como New York y Dossier journal; en el caso colombiano podemos hablar de Isabella Castiblanco, antes Dave Castiblanco, y la reconocida Mara Cifuentes, las cuales han participado en importantes pasarelas nacionales marcando precedente infaliblemente por su belleza.  

Imagen medio:

Tomado de: pinimg.com

El reto en nuestros días es identificar la exclusión en los “pequeños” aspectos para combatirla, porque la segregación se mantiene gracias a las expresiones de repugnancia que se pasan por alto en los discursos pasivo-agresivos de la cotidianidad. Demostración de ello es que se habla de la inclusión forzada de las marcas versus la visibilidad que se da a la diferencia; lo realmente importante es que el estereotipo de belleza empieza a ser demolido y es de resaltar que una marca reconocida también lo haga. El rechazo a campañas como esta y las miles de expresiones de aborrecimiento al respecto,  permiten divisar cuán relegadas están las mujeres trans en nuestro país al trabajo sexual; deja en evidencia los discursos de odio que aún persisten y que, infortunadamente, reducen el promedio de vida de estas mujeres a tan solo 35 años.

Hay quienes piensan que se trató de una estrategia de marketing, puede ser. El objetivo de la empresa es vender; en dado caso ¡enhorabuena! porque se ha puesto en igualdad a las modelos hegemónicamente bellas con las relegadas y señaladas como imperfectas. Eso al menos permite que se ubique en paridad los tipos de bellezas escondidas que también pueden llegar a inducir el consumismo, y de paso a la aceptación. 

La alternancia de modelos es necesaria para enmarcar la diversidad en la que vivimos. Nuevas tendencias surgen y lo natural es lo de ahora. No queda más que aceptar que los cuerpos y las personas, dueñas de los mismos, somos perfectamente imperfectos. 

Tomado de: lavarguardia.com

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