E-Duque

Autor: Brayan Latorre

Instagram: @brayan_la_torre
Twitter: @BrayanLatorre

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

No me gusta en realidad generar cizaña en el campo político ni fomentar el odio en el pueblo cuando son las acciones posibles en cada quien y que corresponden a su deber familiar, cívico y social las que en mayor medida transforman positivamente al país. Además, tanto grupos de izquierda como de derecha y de centro se contradicen, se corrompen y se unen a favor de la corrupción y no de la paz y de una justa posición, como lo referí en mi columna: ¿Oposición o posición?”; sin embargo, si en algo insisto sacar a la luz mi crítica y posición política es a través del presidente Duque, no hacia él directamente, sino hacia su gestión en la educación. 

En dicha columna me referí a su propuesta de gestión sobre Economía Naranja, cuya economía no inventó, cosa que parece que los opositores no entienden al ignorar su compromiso con la misma (a cuya actitud me opongo) pasando a ser un opositor de ellos también, ya que no soy opositor de Duque, sino de algunas de sus ideas y de sus obras;  en el caso de la educación, en la cual no ha hecho prácticamente nada más que evadir su responsabilidad; el avance no ha sido significativo. 

Aun así creo que los humanos no debemos atacarnos entre sí por ideas. Nos matamos por ideas, nos dañamos y agredimos por las mismas y resulta que son a ellas a las que hay que erradicar, son ellas en contra de las cuales vamos y deben ser en contra de las que nos hagan mal. Todo ello dado que ninguna idea es nuestra, nosotros no hacemos las ideas, ellas nos hacen, nos forman como humanos, por ello somos racionales y eso es lo que nos distingue como especie; ellas se encuentran fluyendo en el universo como el aire que respiramos, como el agua que tomamos, las ideas son sólo algo que manipulamos y moldeamos a nuestro antojo y aunque este parezca un tema de otra columna, me adentro a él sólo para lavarme las manos –como muchos pensarán– al momento de atribuirle la mayor responsabilidad de los problemas de la educación del país al presidente, intentando en realidad que sea con asertividad, pero de todos modos dirigiéndole esta columna con gran sarcasmo y con su nombre en mayúscula, llamándole y pidiéndole que se volteé y dé la cara: E-Duque. 

Tomado de: telesurtv.net

Por ello, de la educación y lo mencionado de las ideologías y no de lo íntimo personal, es que me he sentido en el deber como ciudadano de tomarme el atrevimiento de mezclar la educación o un deber que, en últimas nos corresponde a todos, con el nombre propio del presidente, como si fuera al único que le corresponde; de todos modos, en definitiva es sobre el que cae la mayor responsabilidad, debido a la dependencia del sistema político y económico que posee el sistema educativo y cuya falla principal se encuentra en la Economía Naranja, tema para el cual recomiendo la lectura de mi columna: Duque y críticas a su Economía Naranja”; de la cual sintetizo que hay un serio problema a nivel de literatura. Esto debido al simple hecho que ni siquiera se le da promoción a los libros que definen su filosofía y propuesta de economía educativa ante el pueblo, especialmente a los educandos de todo tipo, a quienes no sólo se les debe formar para la vida laboral, como es el propósito general del Plan Nacional de Educación, sino que se les debe tomar ante todo para que sean líderes integrales.

Dicho propósito o filosofía del PND no está mal planteada, mas bien mal enfocada y aplicada. La vemos reflejada, por ejemplo, en el modelo pedagógico del  Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA): Formación Profesional Integral (FPI), el cual corresponde a educación Técnica y Tecnóloga y que, a pesar de su contenido integral y enriquecedor para formar muy buenos líderes e incluso emprendedores, implícitamente inyecta una dosis de educación en función a un mundo laboral cada vez más limitante, exigente y explotador. Así mismo sucede a nivel de pregrado y posgrado. 

Tomado de: lamenteesmaravillosa.com

Es decir, la educación colombiana se ha direccionado sólo a la producción y a una vida laboral de pocas oportunidades, en la que no se genere mayor desarrollo ni se disminuyan las brechas de desigualdad, a pesar de que el crecimiento o la producción económica sean cada vez mayores. Es que no hay mayor desarrollo por haber mayor crecimiento económico si no hay una buena gestión en la educación; por ejemplo, un buen manejo de los recursos que se destinan para la misma y una organización apropiada en la asignación de labores burocráticas, lo cual incluye a los profesores de una forma especial debido a que en el gremio hay plazas ocupadas por la corrupción y el enganche de las influencias y no de la meritocracia. Un decir para aquellos pensionados es que la edad no importa. ¡Está bien!, un profesor emérito tiene el derecho sagrado de seguir trabajando para no morirse de dolor, al ser esta la verdadera excusa, pero, ¿qué hay de los que no pueden y deberían ocupar ese cargo? ¡Debe haber orden! ¡Ese lo da el Estado!

Tomado de: laventanaciudadana.cl

No obstante, ¿qué hay de la ciencia?, ¿dónde ha quedado? Me encanta escribir y en mis columnas he hecho énfasis sobre la literatura y… ¿la ciencia? Me preocupa, ¡realmente me preocupa! Según el Sistema Integrado de Información, el presupuesto destinado a Colciencias y para la educación aumentó en 10,6 billones de pesos desde el 2017 al año pasado, 2019; lo cual parece bastante dinero, sin embargo, bien se sabe que es poco para todo el que recibe el Estado y en comparación al que invierten otros países, cuya riqueza en comparación a Colombia por producción, se pone en duda, sólo es cuestión de correcta inversión y de abolir la corrupción, que lastimosamente siempre la habrá, sólo que puede reducirse bajo estricto seguimiento estatal para que sea cada vez en menor medida y sea mayor el enfoque del presupuesto hacia la ciencia y el arte, lográndose el avance nacional. Aun así, hay un mayor problema y es al que me referí al comienzo, es decir, la mentalidad de la nación, de la gente, que aunque es producto de su entorno social del que nace el tipo de educación y en el que se desarrolla, no servirá de nada pensar que este país no necesita un presidente que se llame Duque, mas bien uno que E-Duque, sin antes lograr que nuestros hijos y familias tengan padres, profesores y líderes que e-duquen; que echándose la educación a nombre propio y no dejándolo al de nadie más, aporten su granito de arena que por muy pequeño que parezca es fundamental y ampliamente significativo para salir de la patria boba del conformismo, que nos mantiene desunidos, incluso discriminándonos a través del regionalismo y dejándoles nuestra conciencia siempre a los mismos.

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