Abortar también es un acto de amor

Autora: Mariana Herrera López

Twitter: @MayaHLopezS
Blog: https://letrasysombras487678652.wordpress.com/

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente de la autora y no representan la línea editorial del portal web.

*Los nombres en estos testimonios fueron cambiados para proteger la identidad de las entrevistadas.*

PRIMERA PARTE

Había sido un largo día en la universidad y Ana por fin regresaba a su pequeño cuarto: una habitación blanca y acogedora, un poco desordenada, pero que, al fin y al cabo, era el lugar que había sido su hogar lejos de casa los últimos dos años. Aventó su mochila al suelo y se recostó en la cama. Mientras miraba al techo, hacía en su mente una lista de los pendientes que tenía; debía ir al supermercado a comprar comida para la próxima semana, tenía dos proyectos finales pendientes, varias cuentas que pagar y…súbitamente un pensamiento asaltó su cabeza, un pensamiento al que no le había prestado mucha atención el último mes y medio, pero que ahora estaba ahí, como el mosquito que trataba de alimentarse de ella, aleteando inquietamente: su periodo aún no había llegado.

Ana no se había preocupado por su periodo en las últimas semanas porque estaba muy acostumbrada a ser irregular; la regla  se le podía presentar un mes sí y un mes no o tardar unas cuantas semanas, y aun así no podía quitarse la sensación de que está vez había algo diferente. Esa misma noche, decidió hacerse una prueba de embarazo. Llamó a su novio y fueron juntos por ella; camino al cuarto el silencio lo llenaba todo, lo único en lo que podía permitirse poner su atención era en el sonido de sus pasos pegando contra el cemento, el mismo sonido repetitivo que escuchaba en su mente desde aquella tarde. 

Finalmente, en la privacidad de su baño, mientras esperaba el resultado de la prueba casera, Ana trataba de imaginar qué pensamientos podrían estar pasando por la cabeza de Javier, su novio. Ambos eran muy jóvenes, estudiantes de universidad y de familias trabajadoras y tradicionales, no llevaban mucho tiempo juntos, apenas se estaban conociendo; la idea de agregar un hijo a esa ecuación no se sentía bien.

***

En nuestro país, es casi imposible acceder a un aborto de manera legal y segura. Hasta el día de hoy, en pleno siglo XXI, sólo 2 entidades federativas – de las 32 que integran el país – permiten a sus ciudadanas interrumpir su embarazo (hasta las 12 semanas de gestación) de manera legal, independientemente de la causa. 
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La Ciudad de México y Oaxaca son los únicos dos lugares en el territorio mexicano donde una mujer puede ejercer libremente el derecho a decidir sobre su cuerpo. El resto de los estados tiene su propia tipificación individual en dicha materia; siendo las causales más comunes que permiten el aborto cuando el embarazo es producto de una violación, cuando el embarazo afecta la salud o pone en riesgo la vida de la mujer o cuando el producto presenta alguna malformación congénita grave. 

En México, el debate alrededor de la despenalización del aborto ha durado alrededor de 85 años; desde que en 1936 se realizó la Convención de Unificación del Código Penal, donde Ofelia Domínguez Navarro presentó una ponencia titulada “Aborto por causas sociales y económicas”, basada en el trabajo de la doctora Matilde Rodríguez Cabo, hasta hoy en día, con los casos más recientes en Guanajuato y en Veracruz este 29 de julio.Imagen que contiene persona, verde, sostener, celular

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El aire se sentía pesado, como si cada vez que Ana trataba de respirar entrara una densa y confusa neblina a su cuerpo. Los minutos se alargaron infinitamente, el resultado tardó lo que parecía una eternidad, y cuando al fin pasaron los 10 minutos establecidos el tiempo no se alargó más, se detuvo de golpe: era positivo, estaba embarazada.

Ana se miró en el pequeño y desvencijado espejo: su cerebro había dejado de funcionarle, todo estaba en blanco. Poco a poco, comenzó a preguntarse si no estaba soñando, si esta no era una versión extraña de la realidad de la cual podría despertar en cualquier segundo.

Su mente comenzó a jugar con las posibilidades de su futuro: se imaginó a sí misma dándoles la noticia a sus papás, abandonando la universidad y mudándose de regreso a su pueblo. Casi pudo sentir el rechazo y las críticas de su familia, la decepción, pero, sobre todo, se preguntó qué clase de vida podría darle a una criatura, cuando ella todavía no había comenzado a vivir tampoco…sólo tenía 20 años. 

Los siguientes días fueron un martirio; habló con Javier, quien le aseguró que la decisión que ella tomara sería la correcta, conversó con su mejor amiga, que la ayudó a cruzar con más claridad la confusión en la que se encontraba y con quien se enteró de que hace tiempo una amiga en común se había practicado un aborto con un medicamento llamado misoprostol

Ana había considerado la posibilidad de terminar el embarazo; realizó búsquedas en internet sobre la mejor manera de hacerlo y testimonios de mujeres que hubieran pasado por lo mismo. La idea se balanceaba en su mente, hasta que se dio cuenta que esa era la opción; ella podía evitar que su vida cambiara por completo y que alguien más tuviera una vida incierta, una vida a base de sacrificios personales, familiares y sentimentales.

Ana sabía que era lo que tenía que hacer, pero el miedo la invadía, no sólo por el proceso (que puede llegar a ser muy duro física y emocionalmente), sino porque ella sabía que abortar estaba considerado como un delito en el lugar donde vivía. Estaba aterrada por la posibilidad de enfrentar la cárcel si alguien se enteraba o incluso de que las personas que la ayudaran tuvieran consecuencias por ello. Ana sabía que era la decisión correcta, pero no por ello dejaba de sentir menos miedo.

***

De acuerdo con datos del artículo La mortalidad materna y el aborto en México, publicado por el Boletín Médico del Hospital Infantil de México, es difícil visualizar en las estadísticas oficiales del INEGI el aborto como causa de muerte materna en nuestro país. La carencia y descuido en los registros que se tienen sobre el aborto, se deben sobre todo a la penalización de este en la mayor parte de la Republica. 

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Mientras que en el INEGI la muerte materna por aborto representa únicamente el 6%, asociaciones como la OMS sitúan ese porcentaje entre 13% a nivel mundial y en un 24% únicamente para América Latina.

“Según opiniones especializadas, muchas de las muertes atribuidas a hemorragias son provocadas realmente por complicaciones de abortos que se realizan en situación de riesgo” Fuente: La mortalidad materna y el aborto en México


Diversas organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, coinciden en que todas las muertes por aborto, realizados de manera no segura, son de hecho prevenibles; en los países donde el aborto es legal, casi 9 de cada 10 abortos se realizaron de manera segura, mientras que, en los países, como México, donde las leyes para acceder al aborto son sumamente restrictivas, sólo 1 de 4 abortos es seguro.

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