¿Hasta cuándo? Líderes y lideresas sociales en el olvido

Autor: Jhonatan Alzate

Instagram: @jhona.alzate

*Las opiniones presentadas en esta columna son exclusivamente del autor y no representan la línea editorial del portal web.

La violencia en Colombia data de viejas épocas y adquiere diferentes tintes dependiendo del período específico en el que se analice. No obstante, existe cierta etapa que no solo es considerada una de las más difíciles en la historia del país, sino que, además, se ha extendido hasta la actualidad: el conflicto armado interno, que con base en el informe “¡Basta Ya!: Colombia: memorias de guerra y dignidad” presentado por el Centro Nacional de Memoria histórica, se podría afirmar que desde 1958 hasta el 2012, se presentaron, a causa de este conflicto, 220.000 muertos de los cuales el 81% de ellos fueron civiles. A su vez, en ese mismo lapso, se reportaron aproximadamente 25.000 casos de desaparición forzada, 27.000 casos de secuestro, 4,7 millones de personas afectadas por el desplazamiento forzado y por otra serie de hechos atroces como la violencia sexual y el reclutamiento ilícito, entre otras, que sumadas dejan la terrible cifra de aproximadamente 8.376.463 víctimas producto del conflicto armado.

Tomado de: eltiempo.com

Una de las poblaciones más afectadas por el conflicto armado interno es la de los líderes y las lideresas sociales, esto en tanto, ellos se tornan blancos estratégicos de grupos beligerantes, quienes, entre sus principales objetivos, buscan doblegar a las comunidades acabando bien sea con las cabezas de las colectividades o con las personas que defienden a las mismas, es decir, los líderes y las lideresas sociales. Lo anterior genera un debilitamiento de los lazos creados en dichas comunidades y deja un vacío difícil de llenar. 

Las cifras son aterradoras: según el informe sobre homicidios de líderes y defensores de derechos humanos en Colombia, presentado por el Instituto de estudios para el desarrollo y la Paz (Indepaz), desde que se suscribió el acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC–EP hasta el 15 de julio de 2020, han sido asesinados, en Colombia, 971 líderes sociales y defensores de derechos humanos. La anterior cifra es tan alta que, de acuerdo con el informe presentado por el relator especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, Michel Forst, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Colombia es el país de América Latina con más asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Tomado de: elcolombiano.com

A pesar de las cifras tan alarmantes, pareciera que la mayoría de ciudadanos no tienen conciencia de los alcances de la guerra interna en Colombia, ni de cuán difícil es la situación que viven los líderes sociales y los defensores de derechos humanos en nuestro país. Incluso el presidente de la República, Iván Duque, pareciera no tener conocimiento pleno de lo que experimentan sus conciudadanos en su propio territorio, pues en el discurso que brindó el pasado 20 de julio, aseveró textualmente: “Hemos reducido la tasa de homicidios a nuestros líderes sociales, que comparado con el periodo 2016-2018 lleva una reducción del 25%”.

Sin embargo, y con base en los registros brindados por Indepaz, tal afirmación carece de certeza, ya que en lo corrido del gobierno Duque en comparación con igual periodo del gobierno Santos, no se ha reducido el número de muertes de líderes sociales en un 25%, al contrario, se ha presentado un aumento del 30.5%: el asesinato de líderes sociales del 7 de agosto de 2018 al 20 de julio de 2020 bajo el Gobierno de Iván Duque Márquez arrojó una cifra de 572 asesinatos; mientras que, durante el mismo periodo al final del gobierno de Juan Manuel Santos Calderón, se registraron 438 asesinatos y, si bien esta última cifra no es menos infame e inquietante, sí contradice claramente lo expuesto por el presidente Duque el pasado 20 de julio.

Tomado de: dejusticia.org

Ahora bien, resulta de igual modo preocupante el hecho de que en tiempos de pandemia la violencia hacia los líderes sociales no ha cesado porque, desde el 6 de marzo (fecha en que se registró el primer caso de covid-19 en Colombia), al 15 de julio, han sido asesinados 95 líderes sociales y defensores de derechos humanos en el país.

El llamado, como siempre, es a la sensatez, al respeto y a la empatía. La cantidad de asesinatos a líderes y a lideresas sociales es alarmante y muestra el horror de la persistencia de la violencia en nuestro país y la debilidad de la respuesta estatal ante las agresiones a las comunidades en medio de la pandemia. El resultado de las políticas implementadas hasta ahora ha sido desastroso y el Gobierno Nacional, en cabeza del Presidente Iván Duque, debería dejar de brindar cifras mentirosas y entender que es inaceptable el uso de un lenguaje complaciente ante los efectos de políticas inútiles que fallan en prevención, contención y no impunidad de los autores de los delitos. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s